Revelan la dolorosa verdad por la que atraviesan los famosos elefantes “artistas”

No hay duda de que los elefantes son uno de los animales más hermosos del mundo. Su gran tamaño puede dejarnos sin aliento y tienen comportamientos sumamente conmovedores como llevar el duelo por sus compañeros, adoptar a miembros de otra manada y muchas cosas más. Por desgracia, no se han salvado de la maldad del hombre y en algunas zonas se aprovechan de ellos para ganar más y más dinero en la industria del turismo.

Tailandia es uno de los principales centro de este tipo de turismo.

Muchos de los campamentos que abren sus puertas a cientos de turistas por día aseguran que cuentan con elefantes que viven en un ambiente de libertad y que adoran tener la experiencia de compartir con los seres humanos y hasta realizar algunas curiosas pinturas.

“No es muy probable que un elefante haya sentido naturalmente la inspiración de convertirse en un Picasso Paquidermo”.

Desde el año 2000, el Campamento Maesa Elephant se enorgullece de ser los pioneros en tener elefantes que realizan todo tipo de pinturas. Tras muchos años de trabajo y arduas investigaciones, la Organización Born Free ha logrado llegar al fondo de este injusta forma de turismo.

“Los elefantes tiene que pasar meses de tratos injustos y de mucho dolor para poder aprender a sostener una brocha, dibujar líneas y todo tipo de árboles y flores”.

Cuando todavía son bebés, los encierran y los dejan sin comer durante días, son sujetos a pesadas cadenas y este inhumano trato continúa una y otra vez hasta que se doblegan por completo. Utilizan brochas especiales que cuentan con una pieza horizontal para que el pincel no se caiga por la cavidad nasal del elefante. Ellos cuentan con muchas terminaciones nerviosas en su trompa, así que sostener estos objetos no es nada agradable para ellos.

“Puede parecer una obra de arte mágica pero sólo se logra a través de mucho dolor”.

Durante la sesión de pintura, un encargado de “guiar” al enorme paquidermo se levanta a su lado y a simple vista parece tocar su oreja para reafirmar que está haciendo lo correcto. Sin embargo, en sus manos siempre tienen ocultos algunos palos, ganchos o clavos con los que hieren el tejido blando de sus orejas. De esta manera, son forzados a crear diferentes patrones que resultan en las famosas pinturas de elefantes. Si el animal no realiza el procedimiento de manera correcta, recibe un terrible castigo.

“Ningún animal merece sufrir con fines de entretener a alguien más”.

Levantamos la voz en contra de este inaceptable trato que reciben cientos de hermosos animales para el vil entretenimiento de turistas.

Comparte esta valiosa información para que las personas en el mundo entero comprendan todo el horror que hay tras una pintura aparentemente inocente.

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