«Siempre te tendré en mi corazón»- Un humilde trabajador llora por la muerte de su amado caballo

El amor y lealtad que los animales tienen hacia sus humanos es incondicional, sin importar de qué tipo de animal se trate. Esto fue lo que demostró un noble caballito que acompañó a su anciano humano día a día, hasta que su vida llegó a su final debido a su avanzada edad.

Se convirtieron en mejores amigos

José Carmen Moya, un ancianito salvadoreño mejor conocido como Don Carmelo, es un incansable vendedor de lácteos de la zona denominada Ahuachapán; a sus 70 años, sale todos los días de su casa para trabajar ofreciendo los productos artesanales que prepara con mucho esmero su querida esposa.

Son una pareja de ancianos humildes

En su larga jornada, Don Carmelo tenía como compañero fiel a Trenecito, un caballo que lo acompañó durante 9 años, hasta que falleció en las empedradas calles.

Al ver a Trenecito sobre el suelo, el ancianito no pudo contener las lágrimas y alzó sus arrugadas manos hacia el cielo para dar gracias por todo lo vivido con el corcel. El caballito lo acompañó a trabajar sin falta desde que comenzó a padecer problemas para poder caminar, a causa del reumatismo.

“Me hinqué en el pavimento para darle gracias a Dios por los días que me lo había prestado, era mis pies porque no puedo caminar. Era fiel, me servía en todo. Después de Dios, me ayudaba para mantener a mi esposa.

Ayer llegué a casa y le entregué los últimos centavitos que el caballito nos dejó. Ella se puso a llorar porque los dos somos ancianos. Los dos nos pusimos a llorar. Trenecito, siempre te voy a tener en mi corazón. Gracias caballito por todo lo que hiciste”, dijo Don Carmelo.

Fue un veterinario y fotógrafo de la zona quien capturó la trágica escena y decidió compartirla en las redes sociales, pero jamás imaginó la gran repercusión que tendría, conmoviendo los corazones de miles de personas que querían ayudar al ancianito y su familia.

Fue una familia de la región quien se conmovió con lo sucedido y decidió obsequiar al ancianito un caballo que criaron desde pequeño y, al ser joven, podrá acompañar en su trabajo a Don Carmelo durante mucho tiempo.

“Se que va a estar en buenas manos. Nos hemos criado con el caballo, pero él lo necesita. Ha estado bastante tiempo en la familia, estaba pequeñito”, señaló la antigua humana del caballo obsequiado a Don Carmelo.

El ancianito llamó a su nuevo corcel Justiciero, puesto que considera que fue un verdadero hecho de justicia que muchas personas tomaran un momento de su vida para conocer su historia y quisieran ayudarle.

Enhorabuena por este ancianito, sin duda, Justiciero será tratado con mucho amor, tanto como el que tuvo Trenecito.

Tiene un nuevo compañero

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