Suplica que le den una sola oportunidad de conocerla y promete que cambiará la vida de un hogar

Pese al aumento de la conciencia social en favor de los animales, no todos gozan de la misma suerte. Los cruces, los abuelos y los que están enfermos o sufren alguna discapacidad son los grandes olvidados. Sin embargo, esta indiferencia hace que los perritos con discapacidades se muestren incluso más dulces que cualquier otro can.

Y, para demostrarlo, hoy te narramos la tierna historia de Poppy, una cachorrita de 10 meses de vida. Nació completamente ciega, condición que no le ha impedido divertirse y ser feliz como cualquier perro normal. De hecho, es incluso más independiente que ningún otro de su especie.

La canina llegó al refugio de animales Stray Rescue of St. Louis que la acogió con mucho amor. Todos en el albergue tienen la esperanza y la firme convicción de que pronto llegará una nueva familia que le brindará a Poppy el cariño y el afecto que tanto merece.

Gracias a sus cuidadores y a su enorme esfuerzo por tratar de ayudarla a salir adelante, pese a su condición, hoy está lista para llegar a un hogar donde no solo viva en el respeto, sino con gente que realmente la quiera por como es y no mire su ceguera como una desventaja.

Poppy es realmente un milagro. Según el refugio que coordina actualmente su adopción, ha sido entrenada hace ya unos meses para comportarse. Pero, no solo eso, aseguran que es el doble de cariñosa que cualquier otro perro. Por eso, sus cuidadores no dudan de que pronto una nueva familia amorosa aparecerá.

“Su cuidadora principal dice que es muy dulce y le encanta sentarse a ver la televisión con ella y dormir en su cama. Poppy está entrenada y lo está haciendo genial”, cuentan desde el refugio sobre su situación actual.  Además, “sus cosas favoritas son masticar pelotas y jugar a buscar”, dijeron desde el refugio.

Se trata de una perrita muy dócil, capaz de adaptarse con facilidad a cualquier familia. Sin embargo, sus responsables en el albergue recomiendan que, debido a su condición, preferiblemente sea un hogar conformado por gente y niños ya mayores. Podría asustarse con los más pequeños.

“Prosperaría mejor en un hogar con niños mayores”, ya que debido a su ceguera tal vez podría asustarse con niños más pequeños”, dijeron.

La historia de Poppy nos demuestra que no existen diferencias entre uno u otro perrito pues, tal como los humanos, las discapacidades no deberían excluir a nadie, sobre todo cuando de dar y recibir amor, afecto, y de ser empáticos se trata. Perritas como Poppy doblan en tamaño su corazón, eso es un hecho.

Comparte esta historia con tus seres queridos. Se trata de una cuestión de educación. Necesitamos que la gente de más oportunidades de tener una vida plena a los animales discapacitados. O que al menos intenten conocerlos, solo así se darán cuenta de lo que hasta ahora se han perdido.