Sus dueños la rechazan por su embarazo y la abandonan, pero su hermana humana de 12 años actúa

El embarazo siempre tiene que ser visto como una señal de abundancia y bendición. No sólo en los seres humanos, sino también en las madres animales que sin duda son las mejores a la hora de velar por las criaturas que nacieron de su vientre.

Pero también es cierto que la llegada de un hijo siempre significa un cambio de vida, y es un gran compromiso. Así lo demostró Gisèle, una adorable y hermosa gata.

Pero, tristemente no todos están dispuestos asumir esa responsabilidad y los padres de Gisèle son unas de esas personas que no quisieron hacerse cargo de la maternidad de su gatita.

La familia de Gisèle no querían a los gatitos y decidieron de un día para otro abandonarla por el simple hecho de estar embarazada.

Por suerte para esta gatita y sus bebés, la hermanita humana de Gisèle, de 12 años escuchó la conversación y tomó cartas en el asunto. De inmediato se acercó para ayudar.

Esta indefensa madre fue rechazada por sus dueños por su embarazo

embarazo

La pequeña estaba muy impactada tras descubrir que su gatita podría estar a la deriva en medio del frío invierno, y acudió a un vecino para contarle la situación y buscar apoyo.

El vecino entendió que la situación de la gatita era urgente y llamó a un rescatador para que llevara a Gisèle a un refugio de animales.

Aparecieron ángeles en su camino que la ayudarían a salvar lo que más amaba

Chatons Orphelins Montréal, un grupo de rescate de Canadá, acudió al llamado de la pequeña para proteger a Gisèle.

«Ella estaba muy afectada por esta situación y probablemente molesta. La niña abrazó a la gata y fue a llamar a la puerta de un vecino para pedirle ayuda», escribió en Facebook Chatons Orphelins Montréal.

El personal del centro recibió a la mamá felina y después de unos días, Gisèle dio a luz a un hermoso gatito completamente sano, a quien llamaron Pruno.

La flamante madre no podía estar más agradecida y feliz de finalmente tener a su bebé con vida y en sus brazos:

«Era un bebé muy vocal y se aferraba a sus chupetes», dijo el portavoz Chatons Orphelins Montréal.

Todo parecía que avanzaba muy bien, Gisèle y su bebé estaban fuera de peligro, pero un día después las cosas cambiaron y todo comenzó a empeorar.

Un ultrasonido reveló un triste panorama

Gisèle dejó de comer y se vio impedida de cuidar a Pruno. Los rescatistas la llevaron rápidamente a la clínica veterinaria, donde le diagnosticaron una infección.

Gisèle cumplía el proceso de recuperación de la cirugía, pero era muy evidente que extrañaba a su gatito, no dejaba de llorar por él.

Lo único que le importaba era su amado hijo y lo echaba muchísimo de menos

El personal de rescate planeó un reencuentro entre la madre y su bebé. Realmente fue uno de los momentos más emotivos que han vivido en el centro.

“Cuando ambos se vieron de inmediato se reconocieron. Gisèle fue súper amable y dulce con él, y comenzó a lamerlo suavemente», dijo el portavoz de Chatons Orphelins Montréal.

Gisèle y Pruno están en un hogar de acogida donde reciben mucho amor y cuidados. Gisèle está más feliz que nunca junto a su bebé. Ella es una gran madre.

El amor de una madre no tiene límites, y las madres animales nos dan las mejores lecciones de abnegación, y desvelos maternales que llegan al alma.

Deseamos de corazón que tanto Gisèle como su pequeño puedan ser adoptados juntos y compartan un hogar donde los quieran para siempre.

Ayudemos a que consigan una familia tan adorable como ellos contándoles a nuestros amigos sobre su historia. Y pensar que todo fue gracias a una dulce niña que fue mucho más sensata que sus insensibles padres.