Termina con mucho dolor y su pata colgando, sin que ningún transeúnte siquiera regrese a mirarlo

Seguramente, alguna vez te habrás encontrado con un perrito desolado en medio de un callejón, aguantando frío, hambre y sed, la mayoría de las veces herido por manos destructoras y tristemente humanas.

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Y sí, es que, los animales no se laceran ni se lastiman a sí mismos. Es el hombre y su saña irracional o su indolencia el cruel victimario.

Todos merecemos una oportunidad de rehacer nuestras vidas y lograr un futuro brillante. Como es el caso de Rocky, un perrito que trascendió las calles de la ciudad de Guanajuato, México, para dar un salto cuántico hacia un nuevo despertar. A pesar de que en su periplo a través de la soledad y la intemperie, perdió una pata, ganó un hogar.

Cuando Rocky fue encontrado, vagaba sin rumbo por las inmediaciones de la zona de El Edén, en la mencionada ciudad mexicana. Este fue el indigno escenario donde el pobre animal sufrió un accidente que lo dejó con una de sus patas colgando, hecha añicos, sin que nadie voltease su mirada hacia él o se interesase en ayudarlo.

Sin embargo, a través de una denuncia anónima a la organización en favor de los animales Fundación Corazón Animal de Guanajuato, sus encargados lograron salvarle la vida. Al ver el estado tan deplorable en el que el perrito se encontraba, se abocaron a hacer todo lo humanamente posible por él. Sin embargo, la pérdida de su extremidad fue irremediable.

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“Por dichas lesiones tan obvias, su recuperación fue muy lenta. Después de su amputación estuvo más de 6 meses en la Clínica Can Cat, donde su expediente llegó a generar miles y miles de pesos”, dijo el refugio en una publicación con imágenes muy sensibles.

Si bien tardó algún tiempo en recuperarse, el espíritu combativo de Rocky es algo que se pierde de vista y, al publicarse su historia en las plataformas digitales, esta llegó hasta Canadá, donde una familia local se enamoró perdidamente del animalito y dio el paso para brindarle la vida que se merece. Sí, la suerte de nuestro canino dio un giro de 180 grados.

Y así fue como este tierno peludo de tres patitas pasó de vivir en la miseria y el dolor callejero de Guanajuato, a un cálido hogar más al norte y donde hace más frío, pero al abrigo de una familia canadiense cálida y amorosa que lo cubre con su manto.

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“Para Rocky ha llegado el día de su suerte. Después de vagar por las calles de El Edén, en Guanajuato, México, se ha podido recuperar. Perdió una pata, pero ganó un hogar”, comentaron desde el albergue para mascotas en situación de calle.

Todos los animales rechazados y enviados a las calles son dignos merecedores de una oportunidad para vivir como debe ser, y a veces muchos de ellos, como Rocky, lo logran. Aunque pocas personas se sumaron a apoyar esta causa, con paciencia se fueron costeando los gastos de todos los tratamientos del canino.

En ese sentido, los encargados del refugio aprovecharon para hacer un llamado a quien desee colaborar con las deudas que aún persisten por los procedimientos médicos y tratamientos del perrito. Si Puedes ayuda a está noble causa.

Ayudemos a la Fundación Corazón Animal de Guanajuato. Comparte esta historia con final feliz con tus familiares, amigos y seres queridos. A Rocky le deseamos la mejor vida que pueda tener, y estamos seguros que así será.

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