Un cachorrito se mantuvo día y noche abrazado al cuerpo de su madre que yacía en la carretera

La vida en las calles puede ser muy difícil, especialmente para un cachorro. Marley era un pequeño que debía enfrentar el frío y la lluvia pero sabía que siempre que contara con la ayuda de su madre estaría a salvo.

Por desgracia, un terrible accidente los separó para siempre y el afectado perrito se negaba a separarse del cuerpo de su mamá.

El perrito fue hallado en las afueras de la ciudad de Karditsa en Grecia.

En cuanto se enteraron de lo sucedido, varios voluntarios de Diasozo Animal Rescue intentaron ayudar a Marley. Por desgracia, no fue tarea sencilla.

El cachorro pasaba día y noche abrazando el cuerpo de su madre y no dejaría que nadie lo separara de ella. Con el paso de las días la situación fue volviéndose cada vez más alarmante.

Es probable que la madre del cachorro fuese una perrita salvaje que evita el contacto con los humanos.

El pequeño necesitaba comer y salir de allí para alejarse del enorme peligro que significaban los autos y la carretera. Marley había pasado experiencias terribles en la calle y no estaba dispuesto a confiar a ningún humano.

Después de mucho esfuerzo lograron tomarlo y llevarlo a un refugio pero las cosas allí no parecían mejorar mucho. Los primeros días los pasó en una esquina sumamente triste y no quería que nadie lo tocara.

El perrito se negaba a comer y tomar agua.

Después de mucho esfuerzo comenzó a dejar que otros perros se acercaran a él y hasta comenzó a sentir curiosidad por lo que sería el afecto de los humanos.

El pobre perrito se encontraba muy deprimido así que debían darle un hogar temporal en donde lograra recuperar sus fuerzas y su ánimo tras la dolorosa partida de su madre.

Los veterinarios estimas que Marley fue rescatado con tres meses de edad.

Un voluntario lo llevó a casa y poco a poco lo ayudó a salir de su coraza. Junto a otros perritos del lugar aprendió a jugar, socializar y en cuestión de tiempo se convirtió en un dulce cachorro listo para comenzar una nueva vida.

El perrito vivió un mes en su hogar temporal aprendiendo a convivir con otros perros y humanos.

Por fortuna, Marley no tardó en encontrar un hogar definitivo. Ahora pasa los días junto a un amoroso padre que adora jugar con él y darle todo el cariño que necesita. Además, cuenta con una manada de perros que lo ayudan a nunca sentirse solo y a hacer todo tipo de travesuras por la casa.

Marley fue adoptado por una familia de Atenas.

Este dulce perrito pasó de llevar una peligrosa vida en las calles a tener una enorme familia con la que siempre se siente querido y protegido. La depresión no es nada sencilla en un cachorro, pero gracias a la maravillosa gente que se encontró en su camino, eso es cosa del pasado.

Comparte esta inspiradora historia que nos recuerda la importancia de ayudar a los perritos que se encuentran desamparados en las calles.

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