Un orangután hembra hambrienta escondía el más triste secreto al interior de su cuerpo

En Indonesia los orangutanes se están viendo gravemente amenazados, ya que a causa de las plantaciones de aceite de palma, sus hogares están siendo destruidos. Esto hace que ellos se desplacen a otros lugares y que busquen alimentos cerca de los humanos, por lo general, lo hacen tomando los frutos de las fincas de cultivos; y los granjeros para proteger su cosecha, terminan disparándoles o lastimándolos gravemente.

Es una situación muy lamentable a la que los trabajadores de grupos de rescate se tienen que enfrentar constantemente.

Recientemente, los trabajadores del grupo del Parque Nacional Gunung Leuser (GLNP), en Sumatra, al norte de Indonesia, descubrieron a un orangután hembra demacrada y que vagaba por una granja de cultivo gravemente herida.

Los locales intentaron acercarse a ella y sorprendentemente, ella no se alejó, no estaban seguros si estaba muy débil o había perdido el miedo.

De igual manera, ellos decidieron llamar a Orangutan Information Center (OIC), para que se hicieran cargo de ella. Panut Hadisiswoyo, el director del centro, conformó un grupo de rescate, ya que los orangutanes corren gran peligro en granjas como esas.

Cuando llegaron al lugar, notaron que estaba muy flaca y que sus dedos parecían estar quebrados.

Debido a que ella estaba en lo alto de un árbol, tuvieron que recurrir a un dardo para dormirla; esta operación era peligrosa, ya que debían colocar una malla en el lugar correcto para evitar que ella sufriera daño alguno en la caída. Afortunadamente, todo salió bien y ella no sufrió ningún daño y cayó correctamente.

Finalmente, pudieron llevar a Rose, como decidieron llamarla al centro de cuarentena del Programa de Conservación del Orangután de Sumatra (SOCP).

Una de las primeras cosas que hicieron en SOCP, fue tomarle una radiografía ya que ella presentaba dos heridas de rifles. Sin embargo, todo era peor de lo que imaginaban, al tener los resultados se dieron cuenta que ella no había recibido solo dos disparos, habían 5 balas alojadas en su cuerpo.

Afortunadamente, ninguna de ellas tocó ninguno de sus órganos vitales y sus posibilidades de recuperación son altas.

Otra de las cosas lamentables en la condición de Rose era su grado de desnutrición y su bajo peso, mientras un orangután normal pesa entre 33 y 81 kilogramos, ella pesaba casi 17 kilogramos. Además, sus dientes estaban muy deteriorados y los veterinarios creen que se ha alimentado por mucho tiempo de comida humana.

Aunque lo ideal es poder devolver a cada animal a su hábitat natural, creen que Rose puede intentar volver a los cultivos en busca de comida humana.

Por el momento, ella seguirá recuperándose e intentarán que se adapte nuevamente a la alimentación natural de los orangutanes. Sino lo logra, ella será liberada en un área protegida lejos de áreas de cultivo.

“Somos optimistas con cada orangután”, dijo el veterinario Yenny Saraswati.

TheDodo

Lamentablemente, el caso de Rose no se trata de un caso aislado, es común que orangutanes lleguen a centros de rescate o rehabilitación con heridas de balas. En una ocasión, la Fundación Orangután, recibió a otro orangután hembra, llamado Aan, que había recibido decenas de disparos, lamentablemente ella perdió la vista como consecuencia y nunca podrá regresar a su hábitat.

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