Un perrito ubica la tumba de su dueño fallecido y recorre varios kilómetros para visitarla

Hablar del amor que nace entre un ser humano y su mascota, es tratar de describir con palabras un sentimiento indecible, en el que solo caben la lealtad, la sinceridad y la entrega mutuas y que, incluso es capaz de trascender la muerte.

Esta es la conmovedora historia de un perrito llamado Fulmine, quien vivió en Italia durante siete felices años junto al calor de Leonardo, su humano responsable, padre y cuidador. Sin embargo, hace unos pocos días, el hombre dejó este plano a causa de una enfermedad con la que batalló, pero que no pudo superar.

Desde entonces, este perrito se ha ganado el corazón de cientos de miles de usuarios, al publicarse su historia en las redes sociales, ya que el noble animalito camina más de tres kilómetros casi todos los días para visitar la tumba de su amado Leonardo.

Y es que, ese es, precisamente, el maravilloso don otorgado a los perros por la Madre Naturaleza: ser fieles con sus seres queridos más allá de la vida y la muerte. Según cuenta Sara Sechi, hija del recién fallecido, al parecer, el canino se resiste a entender la pérdida de su querido padre adoptivo.

“Fueron muy cariñosos entre sí. Siempre estaban abrazados. Cada vez que se acercaba un automóvil, Fulmine corría hacia la puerta en caso de que fuera mi padre”, afirmó la joven.

Mientras Leonardo se encontraba convaleciente en el hospital, su familia cuidaba de Fulmine. No obstante, a pesar de su muerte y posterior sepulcro, su mejor amigo nunca dejó de ir a buscarlo, tal vez, esperanzado de que se levantara para abrazarlo una vez más.

“Después del funeral de mi padre, fui con mi hijo al cementerio para depositar flores en su tumba. Cuando llegamos, nos sorprendimos al descubrir que también había un visitante más”, añadió Sechi.

En efecto, Fulmine había caminado más de tres kilómetros desde el apartado campo italiano para intentar llegar hasta el sito donde habían sido depositados los restos de Leonardo.

“No esperábamos encontrarlo allí. No había estado en el funeral. No tengo idea de cómo supo llegar”, agregó la joven.

Y así continuó. De hecho, en las semanas siguientes, un grupo de vecinos de la zona confirmaron haber visto al perrito yendo y viniendo del cementerio, como un ritual para no dejar solo a su mejor amigo fallecido.

Sin embargo, hasta el momento, el hecho parece ser un milagro de amistad, ya que se mantiene en el más absoluto misterio cómo fue que Fulmine supo exactamente dónde encontrar a Leonardo.

Animalitos como Fulmine nos demuestran que, para disfrutar realmente de la compañía de un perro, no se debe tratar de entrenarlo para que se parezca a un se humano, sino, más bien, abrirse uno a la posibilidad de ser más como ellos. 

El gesto de amor de este perrito no pasó desapercibido y se ganó la admiración de todos en las redes. Compártelo como una maravillosa demostración de la fidelidad de nuestras mascotas.