Una abuelita llora por separarse del perro que adoptó cuando lo abandonaron por su parálisis

Todos los animales merecen ser protegidos y amados sin importar su condición, lamentablemente algunos son discriminados cruelmente, pero encuentran consuelo en seres humanos dispuestos a ofrecerles una oportunidad.

La mayoría de las veces quienes menos tienen son los que más ayudan a los animales desprotegidos.

Esta abuelita ayudó a un perro paralizado que nadie quería, Bong, es un animal que tenía una vida normal, corría jugando con otros peludos en las calles hasta que una mañana despertó con parálisis en sus patas traseras.

En lugar de ofrecerle atención médica, lo pusieron en una caja y lo abandonaron en un basurero.

Esta abuelita escuchó sus gritos, lo rescató y decidió hacerse cargo de él, reconoció que el perro vivía en el barrio y supo que lo dejaron a su suerte por su condición.

Aunque la mujer es muy pobre le sobra el amor para dar, hace lo posible por mejorar la calidad de vida del perro, lo limpia y satisface todas sus necesidades. Cada noche lo abriga con vendas hechas a mano.

Siempre permanece atenta para que no se lastime al arrastrarse, lo traslada en una canasta e incluso cubre sus patas para protegerlo del suelo.

Bong aprendió a quererla y le agradece el amor que le da, no se separa de ella, un vecino de la abuela los visita con su perrita para que Bong pueda jugar y distraerse.

Cada vez que Bong la ve se emociona mucho, pero cuando ella tiene que irse a su casa intenta seguirla y se frustra porque su condición no le permite caminar. El perrito mira afligido cómo los demás perros pueden caminar y correr como él lo hacía, no comprende qué le pasó.

https://youtu.be/_p35bT3Wyc0

Si la abuela tuviera recursos económicos suficientes Bong ya estaría caminando.

“Él está sufriendo, si hubiera sido hallado y adoptado por una familia rica podrían pagar el veterinario y lo ayudarían a caminar”, dijo ella.

Desde que se difundió en las redes su caso, varias personas se han solidarizado y los han ayudado con alimentos, regalos, y una cama nueva. Pero, además, se ofrecieron a llevar al perro al veterinario y pagar los gastos.

A Bong le diagnosticaron mielitis de columna vertebral, el 70% de los perros con esta enfermedad logran recuperar la movilidad.

La abuela lloró de alegría al conocer la noticia, tuvo sentimientos encontrados porque, aunque le complace infinitamente que Bong mejorará su vida, también se aflige por tener que separarse de él.

Bong comenzó su tratamiento con la esperanza de volver a ser el mismo de antes.

Aunque fue un proceso difícil, los voluntarios y los médicos veterinarios hicieron lo posible para que se recuperara totalmente.

Por suerte, el perro logró recuperarse y ya puede volver a correr de nuevo, la abuelita que lo adoptó no puede estar más contenta y agradecida. No te vayas sin compartir este final feliz.

¿Te gustó?

Te recomendamos

¿Te gustó el vídeo?
¡COMPÁRTELO!