Perrita callejera adoptada se escapaba cada noche con una bolsa en el hocico hasta que la siguió

Una humilde mujer decidió adoptar una perrita callejera de su pobre aldea. Lamentablemente, demasiados animales luchaban por sobrevivir. No podía ayudarlos a todos, pero podía ayudar a un animalito especial que lo merecía, ¡así que lo hizo!

La perrita a la que llamó Lilica, era dulce y leal. Se acercó a su nueva dueña con bastante rapidez. No estaba acostumbrada a vivir bajo un techo, así que su nueva mamá le instaló una bonita casa para perros en el jardín y le dio un poco de espacio para vagar.

El pasado de la callejerita fue absolutamente triste, abandonada luchó por sobrevivir en medio de un basurero. Pero este ángel estaba decidida a cambiar su vida.

La perrita vive en la ciudad de São Paulo, Brasil

perrita

Lucia Helena de Souza, en medio de su pobreza, siempre ha sentido un gran amor por los animales. Por eso, en cuanto vio a Lilica, no dudó en ayudarla y ofrecerle su hogar.

A la hora de la cena, Lucia le daba una gran bolsa de comida a cambio de muchos abrazos y besos.

Todo parecía ir completamente normal pero con el paso del tiempo, Lucia comenzó a notar un extraño comportamiento en su nueva amiga.

Lilica salía del patio a una hora exacta de la noche y volvería un par de horas más tarde. Siempre regresaba cansada de su viaje y recuperaba el sueño durante el día.

Pensando que esto era muy raro, su nueva mamá decidió seguirla.

Quería estar segura de que estuviera bien.

Además, Lilica siempre lucía muy hambrienta, porque nunca comía toda la comida que Lucia le daba. Siempre dejaba más de la mitad, tomaba la bolsa con su hocico y se iba rápidamente de allí.

Lilica siempre salía a las 9 de la noche en punto.

La perrita recorrió kilómetros hasta llegar a un triste lugar donde se congregaban animales sin hogar. ¡Lo que vino después dejó boquiabierta a la mujer!

Se dio cuenta de inmediato del largo camino que recorría su perrita. Y la poderosa razón que la movía a hacer algo así, fue algo que la dejó entre lágrimas.

Lilica compartía parte de su comida con sus antiguos amigos callejeros que habían hecho del basurero su hogar

Afortunadamente, algunos pudieron cambiar su suerte. Pero muchos otros seguían siendo arrojados por sus dueños, al igual que Lilica cuando llegó allí, como si de un mueble viejo se tratara, junto al resto de desperdicios.

Sin embargo, su vieja tradición de llevarles comida a sus amigos callejeros no ha parado. Y no hay poder humano que la convenza de lo contrario.

Ahora, sigue alimentando con la mitad de su comida a los demás perros y gatos que hacen vida en el basurero.

Siempre se preocupa especialmente por las camadas, aun si se trata de hijos de otra madre.

Lilica vive de manera permanente con Lucia y no puede estar más agradecida

Lilica es maravillosa. Muchos creen que los animales se guían solamente por sus instintos pero esta dulce perrita demostró que aun en sus tiempos de mayor necesidad, no había nada más importante que poder ayudar a los demás.

Su gran corazón es un ejemplo que todos deberíamos seguir.

Por mucho que amemos a los perros y pensemos que son increíbles, la admirable compasión, empatía y solidaridad de Lilica es una prueba de que ellos son ángeles en la tierra.

Ella jamás se olvidaría de dónde salió, y por esa misma razón, se vio en la necesidad de ayudar a todos los que estaban sufriendo lo que ella padeció cuando era una callejerita. ¡Los perros nunca dejan de sorprendernos!

En este vídeo, puedes ver un resumen de esta hermosa historia de amor:

¿Qué opinas de los increíbles recorridos de Lilica llevando la bolsa de comida? ¡Que el gesto de esta heroica perrita sirva para ayudar a crear conciencia sobre la necesidad de ayudar a los animalitos de la calle!

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