Sobrevive en un basurero y recorre varios kilómetros cada día para poder alimentar a su familia

Una linda perrita llamada Lilica fue dejada a su suerte en las calles. Pasó los primeros días sin saber muy bien cómo sobrevivir en medio de la nada pero después de unas semanas comenzó a establecerse cerca de un basurero.

No era el lugar más indicado para un animal, pero sabía que al menos allí podría alimentarse de las sobras que encontrara.

La perrita vive en la ciudad de São Paulo en Brasil.

Un tiempo después las cosas cambiaron. Lilica dio a luz su primera camada y se vio obligada a salir de la zona. Era necesario buscar mucha más comida para sus cachorros.

Fue así como la linda perrita se topó con Lucia Helena de Souza, una humilde mujer que siempre ha sentido un gran amor por los animales y en cuanto vio a Lilica no dudó en ayudarla. Con los días se convirtió en una pequeña tradición.

Lucia trabaja como profesora en una escuela de la zona.

A la hora de la cena, Lucia esperaba a la perrita y le daba una gran bolsa de comida a cambio de muchos abrazos y besos.

Todo parecía ir completamente normal pero con el paso del tiempo Lucía comenzó a notar un extraño comportamiento en su nueva amiga. Lilica siempre lucía muy hambrienta, pero nunca comía toda la comida que Lucía le daba.

Siempre dejaba más de la mitad, tomaba la bolsa con su hocico y se iba rápidamente de allí.

Lilica siempre llegaba a la casa de Lucía a las 9 de la noche en punto.

La profesora encontró esto algo sospechoso así que un día decidió seguirla. Fue así como se dio cuenta del largo camino que recorría la dedicada madre para poder llevar comida a sus cachorros.

Para ella lo más importante era poder ayudar a sus pequeños. Lucía quedó tan conmovida que se dedicó a ayudar a la camada de perritos.

Lilica también comparte su comida con los gatos del lugar.

Con el tiempo todos fueron adoptados, sin embargo; su vieja tradición no paraba. Ahora, sigue llevando la mitad de su comida para compartir con los otros perros que hacen vida en el basurero.

Siempre se preocupa especialmente por las camadas, aún si se trata de hijos de otra madre.

Lilica ahora vive de manera permanente con Lucia.

Lilica es maravillosa. Muchos creen que los animales se guían solamente por sus instintos pero esta dulce perrita demostró que aún en sus tiempos de mayor necesidad no había nada más importante que poder ayudar a los demás. Su gran corazón es un ejemplo que todos deberíamos seguir.

¿Qué opinas de los increíbles recorridos de Lilica llevando la bolsa de comida? Comparte a esta heroica perrita para ayudar a crear conciencia sobre la necesidad de ayudar a los animales de la calle.

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