Una perrita de rescate termina avergonzada después de movilizar a 16 hombres para salvarla

Hay un acertado adagio popular que dice que “Hasta al mejor cazador se le va la liebre”, y eso quedó muy claro cuando una perrita San Bernardo en Inglaterra necesitó ser salvada. En el momento del rescate su carita de vergüenza enterneció a los usuarios.

Daisy es una hermosa perrita San Bernardo que pesa unos 55 kilos. Cierto día cuando realizaba una caminata con sus humanos por la cumbre de Scafell Pike, la montaña más alta de Inglaterra, tuvo un accidente que asustó mucho a todos.

Se trata de una montaña verdaderamente alta, la cima se encuentra a unos 1000 metros de altura, y justo cuando iba descendiendo el animalito se cayó. Los preocupados padres hicieron todo lo que tuvieron a su alcance para tratar de sacarla, pero no lo lograron.

Tenían que actuar rápidamente, necesitaban la ayuda de gente especializada, y se comunicaron con el equipo de rescate de la montaña Wasdale. Mientras tanto trataron de mantenerla en las mejores condiciones, le suministraban líquido y alimentos hasta que la ayuda llegó.

«Los dueños de Daisy pudieron mantenerla bien hidratada y alimentada hasta que los miembros del equipo pudieron entrar en escena con una camilla para ayudarlos a moverse nuevamente rápidamente ya que el clima se deterioraría más tarde esa noche», manifestó el equipo de rescate en un comunicado público.

Y al poco tiempo un grupo formado por 16 rescatistas muy bien entrenados se presentó al lugar, siguiendo las instrucciones de un veterinario local. Cuando llegaron al pie de la colina se dieron cuenta de que a la peluda le dolían las patas, y se negaba a levantarse por su cuenta.

«Al llegar a su ubicación, los miembros del equipo se presentaron cuidadosamente a Daisy para no causar angustia adicional, y con la ayuda de un tratamiento y dos miembros pudieron evaluar su condición y administrar analgesia para el dolor», agregaron los rescatistas.

La carita de vergüenza de Daisy era todo un poema, hacía pensar al equipo de salvamento que estaba un tanto avergonzada, porque siendo ella un animal de rescate, estaba dejando muy mal a sus congéneres San Bernardo, y comenzaron a bromear sobre el divertido asunto.

«Aparentemente se siente un poco culpable y un poco avergonzada por decepcionar la imagen de sus primos rebotando en las nieves alpinas con barriles de brandy alrededor del cuello», agregó uno de hombres de acción.

Con un poco de ingenio lograron persuadir a la perrita, nada que no pudiera hacer un puñado de golosina. Aunque no fue tampoco tan fácil, tuvieron que superar muchos obstáculos, colinas empinadas, rocas e incluso una cascada. Después de cinco horas sacaron a la avergonzada Daisy, en una camilla, que adaptaron para que fuese más cómoda a su anatomía canina.

Todos alabaron el buen comportamiento que tuvo la cuadrúpeda en el procedimiento. Y sus humanos informaron que esa noche durmió como un lirón, sus ronquidos se escuchaban por toda la casa, al otro día ya estaba tranquila y había olvidado el mal trance.

Seguramente Daisy buscará la forma de reivindicar su imagen después de lo ocurrido; sin embargo, ya se ha ganado el cariño de todos los que la conocen.

Afortunadamente, lograron rescatarla sana y salva

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