Abuelito que acababa quedándose dormido con los gatitos, recauda 100.000 dólares para el refugio

Quedarse dormido con los gatitos ha sido la escena más tierna que ha protagonizado un abuelito voluntario de un refugio. Y por supuesto, que para el santuario se ha convertido en la bendición más grande.

Todo iba como de costumbre en el santuario para mascotas Safe Haven Pet Sanctuary en Green Bay, Wisconsin, hasta que un hombre, llamado Terry, entró al santuario y se ofreció como voluntario. La especialidad principal, con la que él los ayudaría, sería cepillar el pelaje de los gatitos.

El adorable abuelo siempre se quedaba dormido con los gatos

dormido

Desde ese día han pasado seis meses ya, y ahora es rutina diaria que Terry llegue al santuario para cambiar la vida de cada uno de los gatitos que lo habitan.

Incluso se ha ganado el apodo de “el abuelo de los gatos” por su peculiar habilidad para cuidar a los mininos.

«Siempre he sido una persona de los gatos. Para mí es una bendición ser tocado por la creación», dijo Terry.

Safe Haven Pet Sanctuary funciona tanto como santuario como centro de adopción, especializados en rescatar gatos que tienen necesidades especiales. El trabajo principal para los voluntarios es ayudar a los gatos a socializar, acostumbrarlos a interactuar con otras personas y, por supuesto, brindarles amor y comodidad.

Por supuesto, todo el voluntariado es muy querido y apreciado, pero nadie habría imaginado que encontrarían algún día a uno como Terry.

Elizabeth Feldhausen, la fundadora del santuario, sigue sorprendida del primer día en que lo vio entrar con su propio cepillo para gatos y comenzó a ponerse manos a la obra.

Terry es un voluntario dedicado que acude a su labor todos los días.

Él ha peinado y pasado tiempo con todos y cada uno de los gatitos que viven en el santuario.

En este punto, él sabe lo que le gusta y lo que no a cada uno de los gatitos. Todos los días cuando llega al santuario saluda a los gatitos como si fueran sus amigos de la infancia.

A Terry le encanta relajarse con los gatos en los cómodos muebles del santuario, acariciándolos hasta que se relaja tanto que se queda dormido.

Cada gatito aprovecha también el dulce momento y se acurruca hasta quedarse dormido con Terry

Elizabeth cuenta que él siempre se queda dormido por accidente, no hay un día que no lo haga, y los gatos adoran eso.

Una vez dormido. los gatitos aprovechan para disfrutar de su calor corporal y dormir junto a él, los hace sentir seguros cuando eso sucede.

Aunque sus siestas son accidentales, se han convertido ya en una marca en el horario de actividades diarias del santuario. A todos los gatos les encanta cuando Terry se duerme, incluso toman turnos para acurrucarse en sus brazos y tomar siestas junto a él.

Junto a él todos los gatos se sienten seguros y cómodos

A nadie del equipo que trabaja en el santuario le importa que Terry se duerma allí; de hecho, piensan que esta rutina de siestas es perfecta para los mininos y están muy agradecidos de tenerlo a él como voluntario.

Terry ha aprovechado su fama para ayudar al santuario:

Pero hay más en sus siestas de lo que parece. Al quedarse dormido tan cómodamente, Terry ha hecho más por el rescate que cualquier voluntario. Todo empezó cuando el santuario comenzó a publicar fotos de las siestas de Terry y se volvió viral.

«Oh, Dios, acaricio y cepillo gatos y me duermo, ¿y yo debería ser mundialmente famoso por hacer esto?», dijo el adorable anciano.

Fue así como las fotos de las siestas de Terry sirvieron como iniciativa para merchandising del santuario, convertidas en: camisetas, tazas de café y hasta calendarios. El resultado fue que consiguieron recaudar 100.000 dólares, y todo para los gatitos vulnerables y enfermitos.

Terry está realmente feliz, ya que nunca habría pensado que la fama le llegaría por quedarse dormido. Confesó que este hecho solo demuestra que cambiar el mundo puede ser mucho más fácil de lo que piensas. 

«Cuando te jubiles puedes hacer todo tipo de cosas interesantes. Encuentra algo y hazlo», concluyó.

Es una hermosa historia de cómo el abuelo de los gatos ha tocado tantos corazones con el más ocasional y simple de los gestos. ¡Qué alegría que los gatitos tengan a alguien tan especial a quién acurrucar!