Su dueña murió hace 4 años y sabe perfectamente qué ataúd abrazar cada vez que va al cementerio

Los perros son las criaturas más fieles con las cuales una persona puede contar en este mundo, incluso cuando se ha partido de esta tierra. Así lo ha demostrado la historia de Benito, un caniche leal que se niega a olvidar a su madre humana que falleció hace más de cuatro años. Para mantener viva su memoria, el can color negro visita constantemente la tumba en la que reposan sus restos.

Para este pequeño ir a ese lugar es poder abrazar a su madre en un ataúd.

Benito vive en Villaguay, en Entre Ríos (Argentina), con Ismael y Belén Duré, el padre y la hermana de su difunta dueña, Johana Duré. Este peludito compartió los primeros dos años de su viva con su madre humana y rápidamente estableció un lazo que ni la muerte ha podido romper y él lo demuestra del modo más especial.

En un emocionante vídeo que se viralizó rápidamente en Twitter se relata la historia de amor de este pequeñín y su dueña fallecida.

Johana Duré y su perro Benito.

La familia suele llevarlo de  de incógnito al cementerio para que pueda reencontrarse con Johanna y antes de llegar, él parece saber perfectamente su destino.

En la grabación que compartió Belén, la mujer describe parte de la rutina: “Llevamos a Benito escondido en el bolso”. El animal estaba muy emocionado y ansioso por visitar a su mamá, debido a la pandemia la familia tenía casi cuatro meses sin ir al cementerio y Benito era quien más extrañaba hacerlo.

«¿Estás aquí, mamá?»

“¿Vamos a ver a mamá?”, pregunta la joven mientras el perro corre hacia donde descansan los restos de Johana. Una vez dentro, el padre toma a Benito entre sus brazos y lo alza hasta la urna de  la difunta.

El animalito que se mostraba en principio ansioso, se tranquiliza y reposa su cuerpo sobre el ataúd como si estuviese acostado sobre el pecho de su mami.

«Te quiero mamita».

Las imágenes son más que emotivas, así que no sorprende su rápida difusión en las redes sociales. La historia de Benito ha emocionado a todos y en comunicación con un medio local, Ismael reveló algunos detalles sobre la muerte de su hija.

Johana nació sin el ventrículo derecho y fue sometida a una operación a corazón abierto siendo apenas una bebé, a los 5 años entró nuevamente a quirófano y a partir de allí hizo su vida normal. Sin embargo, a los 25 años sufrió un ACV y sus problemas de salud regresaron.

Johana murió siendo muy joven.

“A los 25 años, empezó a tener problemas de vuelta. Se le agrandó mucho el corazón y había que hacer una operación, a la que los médicos no se animaban por su complejidad. En el 2016 decidieron operarla, estuvo varios días internada, pero falleció el 7 abril», reveló el padre.

Belén relató que “Benito fue un regalo de su pareja, en noviembre del 2014. Ella lo tenía como un hijo. Desde ese momento fueron súper compañeros, unidos”. Cuando Johana murió la familia optó por hacerlo parte de los actos fúnebres pues sabían que ese hubiese sido su último deseo.

Benito era sólo un cachorro cuando llegó a los brazos de Johana. 

 “Cuando falleció, lo llevamos al velorio, lo arrimamos a donde estaba y él se la pasó llorando. A partir de eso, lo llevamos todas las semanas a verla al cementerio. Llegamos, salta del auto y ya se sabe el camino donde está el panteón. Cuando ve que estamos cortando flores para llevarle, él ya sabe que vamos a visitarla”, contó Belén.

Mira por ti mismo el conmovedor vídeo.

Han transcurrido más de 4 años desde que Johana Roda partió de este mundo pero sigue viva en la memoria de quienes la amaron y Benito es uno de los seres que la quiso con todo su corazón. La lealtad de este perrito es avazallante y demuestra una de las grandes razones por las cuales siempre valdrá la pena brindarles un hogar.

Nos alegra saber que Benito aún cuenta con una gran familia, comparte su historia y envíale tus bendiciones a este compañero fiel.

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