Tras vivir encadenado a un bloque de cemento, aprendió a “ser perro otra vez”

Tristemente, en el mundo existen personas que tienen en el pecho un corazón tan duro como un bloque de cemento, capaces de hacer sufrir mucho a quienes ellos consideran sus mascotas.

Es el caso de Buster, un perro mayor mezcla de corgi senior, que vivió muchos años de su vida encadenado a un bloque de cemento frente a una casa rodante en Melville, Louisiana.

Afortunadamente, este amigo peludo fue rescatado gracias a la llamada de la policía local a un refugio tras la hospitalización de su dueña.

Stacey McKnight, director de St. Landry Parish Animal Control and Rescue, fue quien recibió la llamada del jefe de la policía e inmediatamente se trasladó a la zona para atender al can que se encontraba en el lugar.

Cuando Stacey llegó, lo primero que vio fue a Buster, un perro de 9 a 10 años encadenado a un bloque de hormigón. La mirada de este pobre animal era de mucha desconfianza y tristeza.

Stacey se acercó al sobrino de la mujer hospitalizada y en cuestión de minutos conoció la historia de la vida de Buster… ¡Una amarga realidad!

Stacey comentó que ha rescatado animales durante los último 30 años, pero nunca había visto un caso tan cruel como la vida de este noble perrito. La felicidad de este pobre perrito estuvo atada por mucho tiempo a un bloque de cemento, tan duro como el corazón de su antigua dueña.

Buster caminaba por las calles de la comunidad arrastrando el bloque, nunca le quitaron la cadena. ¿Quién con algo de sensatez puede tener a un perro de esa manera?

Seguramente que cuando tenía menos edad no le costaba mucho esfuerzo arrastrar ese pedazo de cemento, pero con el pasar de los años Buster desarrolló artritis y sus fuerzas mermaron, por lo que no era viable seguir recorriendo las calles con el bloque a cuestas.

Esto le ha causado mucho daño a Buster, tanto físico, cómo emocional y psicológico.

Sin embargo, esto no fue lo que más le preocupó a Stacey cuando estuvo cerca de Buster. Lo que realmente le preocupó fue la gran cantidad de pulgas que cubrían todo su cuerpo, estaban acabando con su sangre.

En el momento que lo recogimos, las pulgas cubrieron mi camisa”.

Y las malas noticias no terminaban de aparecer. Al entrar en la casa rodante todos quedaron conmocionados cuando vieron que dentro había otro perrito, pero lamentablemente estaba sin vida.

Se estima que pudo haber muerto por falta de alimento, sumado a los efectos que las pulgas causaron en él.

La ayuda llegó justo a tiempo para salvar la vida de Buster, pero desafortunadamente llegó tarde para el otro cachorro que pagó con su vida el maltrato que recibió.

La casa estaba tan contaminada e infestada de pulgas que tuvimos que salir del lugar y comprar alfombras para las pulgas y empaparnos con ellas, porque no podíamos quitar las pulgas de nuestro cuerpo”.

Todos coincidieron que lo más probable era que Buster sería diagnosticado con un cuadro severo de anemia. Ningún perro puede tener los niveles en sangre normales con tantas pulgas y con una terrible alimentación. No había ni comida, ni agua en la casa.

Stacey comentó que era muy evidente que este perro había dejado de interactuar con personas hace mucho tiempo. Al principio, cuando llegaron al lugar se mostró extremadamente distante, sólo cuando le presentaron la comida bajó la guardia y se acercó.

Después de recibir la atención médica fue diagnosticado con la enfermedad del gusano del corazón, cataratas, anemia y algunos problemas psicológicos.

Su recuperación está bajo la responsabilidad de los cuidados de Stacey, con quien permanecerá mientras supera sus problemas de salud.

Está aprendiendo a ser un perro otra vez”.

Stacey comentó que cuando Buster se pone de pie para caminar, inmediatamente mira hacia atrás como si todavía estuviera buscando la cadena. Igual le pasa cuando llega al plato de la comida, camina alrededor como para asegurarse que su cadena no está dentro del envase.

Definitivamente, su comportamiento inicial no correspondía al de un perro normal. Buster no quiso correr y al sentarse lo hacía como si la cadena estuviera sobre él. Fueron tantos años bajo esa condición, que aunque ya estaba libre, se seguía sintiendo encadenado.

A pesar de su mala experiencia de vida, Buster se está recuperando lentamente y su personalidad también se ha ido exteriorizando.

Stacey manifestó que es increíble verlo sonreír. Cuando el personal que está a su lado se pone de pie, él también lo hace como si estuviera diciendo ¿A dónde vamos ahora?

Tenerlo es toda una aventura”.

A raíz del tiempo que permaneció encadenado, Buster va a necesitar muchas más habilidades para socializar y poder estar listo para la adopción. La prioridad del personal que lo asiste es, sin duda alguna, su completa recuperación.

The Dodo

Buster se merece un estilo de vida adecuado para perritos mayores. Comparte con tus amigos la historia de este noble amigo peludo, que está conociendo la verdadera felicidad y vivir en libertad.

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