Todo un pueblo arma gran celebración por el regreso de un perrito que estuvo perdido

«Un perrito siempre será el mejor amigo del hombre». Así refiere el dicho que escuchamos desde hade décadas y que cada vez queda más claro. Estos adorables seres poseen increíbles cualidades: la lealtad, la nobleza, el amor incondicional, hacia quienes lo rodean. Y su excepcional capacidad para captar las emociones de los demás lo hacen merecedor del título del compañero más fiel del hombre.

Un pueblo entero recibió con ovaciones al perrito que estuvo desaparecido durante una semana.

perrito

Un ejemplo de ello es la historia de Beethoven, un perro del municipio de Santa Bárbara, en el departamento de Antioquía, Colombia.

Este adorable perrito es un callejerito pero a diferencia de muchos otros, disfruta de la atención y el amor incondicional de toda la comunidad.

Este adorable perrito se convirtió en la mascota del pueblo.

Hace poco estuvo extraviado por una semana y todos realizaron un arduo trabajo de búsqueda para dar con este perrito, que es considerado un personaje ilustre de la comunidad.

Autoridades y habitantes se unieron para dar con el paradero del perro. Afortunadamente, dieron con él y la noticia no pasó desapercibida. Entre ovaciones, cantos, saltos de felicidad todos los habitantes celebraron con infinita alegría el regreso del perrito a la comunidad que lo vio crecer.

Beethoven se fue del pueblo siguiendo una pareja de migrantes.

Gracias a las denuncias y que los habitantes nunca se dieron por vencidos, su desaparición se hizo viral en las redes. Fue así como un camionero logró identificar al perrito que iba rumbo al Valle del Cauca, una zona lejana de donde es oriundo nuestro amigo de cuatro patas.

Según algunos testimonios, el perro desapareció del pueblo después de seguir a una pareja de migrantes que caminaban hacia del sur de Colombia.

El pueblo no descansó hasta tenerlo de regreso.

Ante la desaparición de Beethoven, el director de la fundación protectora de Animales Amores Callejeros, Jaime León López, se unió a la búsqueda y elaboró diferentes afiches que pegó por toda la comunidad y difundió su paradero en las redes sociales.

Algunos ciudadanos de municipios vecinos informaron que lo vieron pero no quiso recibir agua ni comida, solo quería seguir caminando.

Con su dulce mirada y ternura inagotable conquistó hasta el corazón más duro.

Tras la alerta del conductor del camión, las autoridades desplegaron un operativo en el municipio de Tuluá, donde también fue visto por el conductor de otra camioneta que también notificó a la policía que lo vio caminando por dicho lugar.

Incluso, un patrullero notificó que lo había visto por esa zona en un camión en compañía de los migrantes.

Los policías de Tuluá le pusieron una gorra y cuidaron de él hasta que regresó a su pueblo natal.

Afortunadamente, lograron dar con el perrito a la altura de Tuluá, los policías de esta comunidad cuidaron de él hasta que retornó a Santa Bárbara sano y salvo.

Tras su regreso, la comunidad entera se reunió para recibirlo como toda una celebridad, Beethoven no tiene una casa fija, ni un dueño permanente, todos cuidan de él, lo alimentan, lo bañan, y lo hacen sentir realmente amado.

«Todo el mundo lo quiere, desde el alcalde hasta el cura”, declaró el director de Amores callejeros.

Este hermoso perro se convirtió en la mascota del pueblo, si bien hay quienes han intentado ofrecerle un hogar permanente, se deprime cuando se ve encerrado, así que prefieren dejarlo en libertad y que siga disfrutando de todos los cuidados que la comunidad le ofrece.

Beethoven llegó a Antioquia hace ocho años, medios locales informan que fue lanzado de un auto cuando era solo un cachorro. Desde entonces, vaga por las calles jugando con los niños y conquistando a toda la comunidad.

Los ciudadanos se están organizando para poder obsequiarle un microchip y de esta manera poder tenerlo un poco más vigilado. Además, está perdiendo la audición, por lo que necesitará mayores cuidados y atención veterinaria. Confiamos que recibirá toda la ayuda que necesita y pasará sus años dorados disfrutando del amor de toda una comunidad.

Se nos agita el corazón de alegría al ver el espíritu de solidaridad y amor por un ángel de cuatro patitas. Ojalá el resto de la sociedad demuestre el mismo respeto y empatía para los callejeritos.