Deja a su dueña desconcertada después de acurrucar y cuidar con amor cada arándano que recibe

Ava es una adorable perrita que tiene una personalidad realmente dulce, amigable y sociable. Lo que más ama esta hermosa amiga peluda son sus juguetes, a los que trata con mucho cuidado.

Un día como cualquier otro, Talia Henze, la madre humana de Ava, estaba comiendo arándanos cuando de pronto fue sorprendida por su perrita con una mirada muy curiosa.

Talia pensó que Ava disfrutaría de un delicioso arándano y decidió darle uno, pero Ava ya tenía otros planes y no era precisamente comérselo. Por alguna razón ella decidió tratar el arándano como si fuera uno de sus juguetes.

«Ella ha sido entrenada para comer solo sus golosinas y cosas masticables de larga duración en su cama o en su caja, por lo que naturalmente solo se lleva los juguetes nuevos, golosinas, y otras cosas. Así que no me sorprendió que ella se llevara el arándano, pero lo que me asombró fue que nunca se lo comió”, dijo Talia.

Ava agarró suavemente el arándano con mucho cuidado y ternura. Nunca mostró ningún interés en tomarlo como un refrigerio. Talia creyó que tal vez ella no entendía de qué se trataba e intentó mostrárselo, pero no sirvió de nada.

El arándano se había convertido en el amigo de Ava, y eso fue todo.

 

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«Ella simplemente lo llevó a sus lugares preferidos por un tiempo y lo acurrucó. Cuando finalmente se aburrió y lo dejó en su caja, intenté mostrarle cómo comérselo abriéndolo, y ella no quería tener nada que ver con él cuando ya estaba roto», agregó Talia.

El arándano se convirtió en uno de sus juguetes favoritos y es realmente el hábito más curioso que existe.

«Entonces sé que a ella realmente no le gusta comerlos, pero cada vez que yo como arándanos parece querer uno. Así que solo le doy uno cada vez, y aunque ella trató de comerse uno cuando la animé, ella simplemente lo escupió», relató Talia.

Desde ese extraño incidente su madre descubrió qué el plan de Ava con los arándonos era cuidarlos mucho.

Para Ava los arándanos son sus amigos, no los ve como comida y eso pareciera que nunca va a cambiar.  

“Cada vez que pasa algo, su respuesta es traer un juguete, y me refiero a cualquier momento. Si alguien se ríe, si ve a alguien triste, Ava se levanta y trae un juguete”, agregó Talia.

Nadie tiene idea de por qué a Ava le encanta tanto jugar con los arándanos, o por qué no le gusta comérselos, sin embargo, Talia ya eso no lo cuestiona.

Para ella es una decisión de Ava y como tal se la respeta. Sí está bien para Ava, también lo está para su madre.

¡Comparte la curiosa historia de la hermosa Ava con los arándonos!