Después de recorrer 16 kilómetros tratando de encontrar a sus dueños, le destrozaron el corazón

Seguramente en más de una ocasión has visto algún perrito vagando por la calle, desorientado o intentando llegar a casa. Bobi hacía algo similar cuando fue visto cerca de una estación de tren, el día que lo encontraron la temperatura estaba muy baja, el perrito tenía mucho miedo y estaba a un paso de la depresión.

Howl Of A Dog llegó a tiempo para rescatarlo.

Como el perrito estaba caminando por los andenes del tren los rescatistas no querían asustarlo ni arriesgarse a que huyera, así que decidieron seguirlo y desde la distancia guiarlo a un lugar más seguro. Al principio el dulce perrito temía acercarse a los hombres, pero a los minutos comprendió que estaban allí para ayudarlo.

Una ayuda que llegó en el momento indicado.

Cuando lo tuvieron cerca los rescatistas notaron que estaba malo de una patita, lo que causaba que su paso fuera desequilibrado, también tenía una herida en el ojo izquierdo preocupando aún más al personal del rescate. Cuando se ganaron la confianza del perrito éste se mostró más tranquilo, incluso parecía que llevaba mucho tiempo en las calles y que ya era hora de volver a casa.

Bobi demostró ser un perrito muy amable, se dejó poner la correa sin inconvenientes.

El grupo de rescate decidió llevarlo a una clínica veterinaria para que le dieran la atención necesaria y descartar lesiones internas. Lamentablemente perdió la visión de su ojito izquierdo, encontraron varias cicatrices en ese lado lo que indicó que sus lesiones  no solo eran viejas, sino que fue golpeado varias veces en esa zona. Para fortuna de Bobi, su ojito derecho está totalmente sano y su visión no se vio afectada.

Tuvo que cumplir tratamiento por un tiempo debido a las lesiones de su ojo.

Todos se sorprendieron al descubrir que el adorable perrito tenía un microchip lo que permitió contactar a su dueño e informarles sobre el estado de la mascota. Al parecer Bobi se había escapado y fue encontrado a más de 16 kilómetros lejos de su casa. Cuando hablaron con el dueño el hombre informó que ya no lo quería y le pidió a los rescatistas que se lo quedaran.

Bobi tiene 9 añitos, está vacunado, castrado y en espera de un dulce hogar.

El perrito ya está en su etapa adulta pero no tiene con quien ni dónde pasar sus años dorados, así que está buscando una familia que le de amor incondicional y le ofrezca estabilidad emocional después de todo lo que ha pasado. Gracias a Dios Bobi fue rescatado y hoy se encuentra sano, deseamos pronto sea adoptado.

Comparte la nota para que todos conozcan la historia de Bobi y logremos encontrarle un hogar fijo.

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