Diminuto, débil y con una de sus patitas lesionadas intenta caminar y pedir ayuda

Un pequeño gatito de esmoquin fue llevado a un refugio en California a principios del mes pasado. Tenía el tamaño de la palma de la mano y tenía una pata torcida. A pesar de ser tan pequeño, era muy fuerte y estaba decidido a vivir.

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Alley Cat Rescue en Los Ángeles estaba en el refugio para recoger dos camadas de gatitos cuando se les preguntó sobre el pequeño huerfanito. Sencillamente no podían negarse.

Panda estaba lleno de ganas de vivir y sus rescatistas no lo dejarían solo

No lo habían visto hasta que lo trajeron en un portabebé gritando tan fuerte como pudo. Simplemente los bebés luchadores son adorables y siempre es una muy buena señal.

Llamaron al esmoquin Panda y comenzaron a alimentarlo durante todo el día, con la esperanza de que aumentara su peso.

El pequeño paquete de alegría se pegó a la botella de inmediato y se tragó la fórmula casi sin respirar.

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Panda aumentó de peso y ganó fuerza constantemente cada día. Sus cuidadores comenzaron lenta y suavemente a masajear su pie pequeño y a calentar los ligamentos para ayudar a reducir la presión. También utilizaron tratamientos con láser para disminuir la inflamación y el dolor.

La historia de Panda nos demuestra cómo pudo superar su patita torcida

En solo una semana, el gatito casi triplicó su peso. Tan pronto como Panda fue lo suficientemente fuerte para defenderse, comenzó a caminar. Su pata trasera izquierda todavía era un trabajo en progreso, pero el valiente pequeño no iba a dejar que eso lo detuviera.

Mientras sus cuidadores trabajaban diligentemente para mejorar su pequeña pata trasera, Panda continuó viviendo la vida al máximo. Corría a saludar a su gente cada vez que entraba a la habitación y jugaba con juguetes con mucho vigor.

Una de sus patitas traseras estaba torcida y debían trabajar duro en su rehabilitación

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A medida que Panda se hacía más fuerte, se volvía más inquieto y bullicioso. Para ayudar a que su pierna sanara, le colocaron un yeso temporal para proteger la articulación del pie. Sus cuidadores harán lo que sea necesario para tratar de salvar su pata trasera.

Los esfuerzos de los cuidadores han dado resultado. Panda ha dado pasos increíbles y ha comenzado a usar su pata trasera para caminar.

Atrás quedaron los días en los que el pequeño arrastraba su extremidad. Después de semanas de fisioterapia y esfuerzos incansables, el arduo trabajo ha dado sus frutos.

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Panda ahora puede sentarse en el sofá. Sus cuidadores se están enfocando en ese tobillo trasero izquierdo y cada semana están viendo grandes mejoras. El esmoquin ahora está jugando y haciendo travesuras en la habitación como debería ser desde el principio.

Ahora Panda ha superado los obstáculos y camina hacia una vida normal y feliz

Amamos las historias de superación y la de Panda es una de ellas. Comparte la evolución de este hermoso huerfanito en tus redes sociales.

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