Dos águilas adoptan a un bebé halcón de cola roja, su “enemigo mortal”

Durante mucho tiempo se ha considerado que las águilas calvas y los halcones son enemigos mortales. Pero esta vez una pareja de águilas salvajes en Canadá nos ha sorprendido con su comportamiento, pues han adoptado a un pequeño halcón de cola roja y lo han llevado a su nido para criarlo junto a sus pichones. El investigador de David Hancock, de la Fundación Hancock Wildlife, considera esto un comportamiento realmente atípico, por lo que ha hecho un seguimiento minucioso, en el que ha observado detalles que lo dejan cada vez más sorprendido.

Sin embargo, ha desarrollado una teoría al respecto.


Hancock presume que la pareja de águilas encontró al pequeño halcón en su nido materno y lo raptaron como alimento para su familia, como ocurriría usualmente. Pero algo pasó que decidieron tratarlo como si de uno de sus pichones se tratara. Él dice que aunque el aspecto del halcón es notablemente diferente al de sus crías, existe la posibilidad que en el momento de llegar hiciera algún sonido de súplica y abriera su pico pidiendo alimento, lo que pudo desencadenar un instinto paternal en las águilas y decidieran alimentarlo.

Sin embargo, con esa teoría surgen otras preguntas de raíz biológica.


Si bien los padres pueden haber desarrollado un instinto paternal hacia el halcón, también es extraña la forma en que las crías de las águilas interactúan con él, no parece haber rechazo, ni intimidación, al contrario parecen estar a gusto con su nuevo compañero. Además, es extraño ver como las águilas tratan por igual al nuevo miembro de la familia y no ponen por encima a sus pichones. Hancock sigue mirando de cerca cada movimiento, ya que en las familias de águilas suelen ser comunes las rivalidades entre hermanos e incluso el fratricidio.

Por lo que Hancock considera que a pesar del comportamiento amable, el futuro del halcón sigue siendo incierto.

TheDodo / BBC / Caters

Otro factor es que los halcones suelen abandonar el nido antes que las águilas y que necesitan de mayor ayuda de parte de sus padres para aprender a volar, por lo que Hancock estará atento para estar presente en el primer intento de vuelo, y en el momento que caiga al suelo, tomarlo y llevarlo a la fundación hasta que tenga las herramientas para valerse por sí mismo. Esperamos que todo salga bien y que la historia de esta inusual familia tenga un final feliz, dándole un nuevo rumbo a las investigaciones sobre el comportamiento y la rivalidad de estas aves de rapiña.

Comparte esta increíble historia y seamos testigos de las maravillas de la naturaleza.

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