Elefantito bebé conoce lo que es un baño relajante por primera vez tras un duro encierro

La vida de un pequeño elefantito cambió por completo gracias a una organización que decidió intervenir y salvarlo junto a su madre. Afortunadamente, son muchas las historias de animalitos rescatados que logran un final feliz gracias a la increíble labor de activistas y organizaciones que sin descanso, trabajan por el bienestar de muchos animalitos vulnerables.

Tierno elefantito disfruta su primer baño tras ser rescatado.

elefantito

Esta es la historia de Chaba, un pequeño elefante de Chiang Mai, en Tailandia, que vive con su madre BunMa, en Elephant Nature Park.

Los dos fueron rescatados por la Fundación Save Elephant. Ry Emerson, director de proyectos de la Fundación, comentó al respecto:

“Cuando nuestro equipo se enteró de la difícil situación de Chaba y su madre, BunMa, fuimos al campamento para ver cómo podíamos ayudarlos”.

La madre y la cría se encontraban en un pequeño corral y sin las condiciones adecuadas para ellos o cualquier otro animalito. Según medios locales, el dueño del campamento presentó muchos problemas económicos a causa del Covid-19.

En vista de ello, decidió vender algunos elefantes, y con el dinero obtenido poder alimentar a los que se quedaban con él.

Chaba es una cría de 4 meses.

Chaba al ser tan solo una cría, lo dejó ir junto a su madre, además BunMa al ser primeriza era necesario que se mantuviera junto a su pequeño. La madre tiene 16 años, y por mucho tiempo protagonizó diferentes espectáculos: andar en bicicleta, pintar cuadros y realizar trucos de circo forman parte de su rutina diaria para entretener a los turistas.

Este también habría sido el destino de Chaba, si los rescatistas de la Fundación Save Elephant, no hubieran intervenido.

“Encontramos a la madre y la cría en un pequeño corral de cemento, sin ningún tipo de enriquecimiento, y la madre en una cadena corta. Inmediatamente quedó claro que ambos tenían mala salud y necesitaban una intervención urgente”, dijo Ry Emerson

Afortunadamente, se logró el rescate de ambos elefantes y hoy día disfrutan de una nueva vida sin el peso de las cadenas y sin los temores que implicaba el adiestramiento para cumplir con el espectáculo.

Los rescatistas habían planeado trasportarlos en el camión de Elephant Nature Park (ENP) pero BunMa temía que la separaran de su cría por lo que se negó a subir al camión.

“Decidimos que era más seguro para ellas caminar hasta nuestro santuario. Después de dos horas de caminata, llegaron a ENP y fueron recibidos con un pastel de elefante”, comentó Emmerson.

Tras devorar su pastel, el pequeño Chaba recibió su primer baño. Estaba tan emocionado de jugar en el agua que solo bastaba ver sus ojitos para confirmar lo feliz que esta hacía su nueva vida.

“¡Chaba es un verdadero bebé de agua! Le encanta chapotear en el agua y volver corriendo hacia mamá para tranquilizarla. Ahora, le encanta jugar en la piscina con su balón mientras su madre disfruta de deliciosas frutas”, dijo Emmerson.

El pequeño Chaba está disfrutando de su nueva vida completamente en libertad, ama jugar en el agua y revolverse en los charcos de barro. Junto a su madre a aprendido a socializar con otros elefantes y buscar comida, cada día que pasa se vuelve un poco más independiente, pero sin dejar de lado eso que lo hace tan feliz: sus baños.

“Le encanta jugar en el agua y chapotear. Mamá se aleja mientras juega y tiene un momento para relajarse. Ella está ganando confianza y está aprendiendo mucho” concluyó Emmerson.

La genuina felicidad de un animalito rescatado es la mejor motivación para todos los activistas y defensores. Nos alegra saber que Chaba y su madre tuvieron el final feliz que se merecen.

Los grandes logros son el resultado de la perseverancia. Sigamos apostando por un mundo libre del maltrato animal.