Expulsan a una labrador del entrenamiento para perros guía porque descubrió algo más divertido

Así como las personas, cada perrito tiene sus habilidades, pueden resultar muy buenos en alguna actividad y no tan efectivos en otras. Tal es el caso de una hermosa perrita labradora que fue cambiada de puesto de trabajo; en lugar de concentrarse en su entrenamiento como perro guía, se distraía en cosas más divertidas.

¡Es la perrita más dulce!

River es una encantadora perrita labradora de apenas cinco años, a quien le encanta corretear y divertirse. Es tan amistosa que todo el que está a su lado, se siente bien al verla tan amorosa.

Las pericias de la inquieta perrita hicieron que en 2016 la organización Pets as Therapy la acreditara como perro de terapia. Apoyó por algún tiempo a algunos niños que presentaban condiciones especiales, era una fuente de alegría y bienestar en los pequeños. El resultado obtenido fue tan exitoso, que la escuela decidió tener su propio perro de terapia de manera permanente, y así la exitosa River siguió adelante en su carrera canina.

El siguiente paso fue iniciar su entrenamiento como perro guía, para ayudar a las personas con ciertas minusvalías físicas. Es un trabajo que requiere mucha concentración, cuidado y atención. Allí comenzaron los problemas para un animalito tan juguetón y travieso como River.

En pleno entrenamiento se dispersaba y comenzaba a perseguir ardillas, era algo que le encantaba. Nada recomendable en caso de que le hubiese tocado apoyar a un invidente. Por esa razón la asignaron a otra función que se adecuara más a su traviesa personalidad, no fue nada complicado para alguien con un currículo como el de esta tierna peluda.

Su naturaleza cariñosa y amigable, la hicieron la indicada para desempeñarse como animal de terapia para ayudar a personas con ansiedad, depresión y enfermedades de salud mental.

Ahora está asignada a un proyecto piloto en la Estación de Policía de Maidstone en Kent donde hay muchos jóvenes bajo custodia, que a la vez presentan ciertos trastornos, que requieren precisamente de la ayuda de un buen perro de terapia.

“A menudo tratamos con personas en crisis y, aunque su comportamiento ha resultado en arresto, podrían estar sufriendo de depresión, ansiedad o enfermedad mental”, comentó el sargento Ian Sutton.

River es la indicada, sencillamente tenía la habilidad de producir calma en personas con esas patologías.

«River se ha unido al equipo para ofrecer apoyo emocional a las personas que están experimentando dificultades, brinda un beneficio terapéutico a las personas en crisis y ayuda a contrarrestar algunas de las conductas negativas que a veces experimentamos bajo custodia”, añadió el sargento.

Todos están complacidos con la designación, los resultados se han visto de inmediato y en cada uno de sus turnos el ambiente mejora.

Ahora el personal de la policía puede dedicarse con mayor tranquilidad a sus actividades, porque saben que la funcionaria River está haciendo lo que le corresponde; y muy bien, por cierto. Sin embargo, sus compañeros de trabajo están siempre atentos de que no se acerquen por allí las ardillas.

Comparte esta hermosa historia con todos tus amigos, y no olvides que la clave para desempeñarnos bien, es ubicarnos donde están nuestras potencialidades.

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