Un gran danés rescatado de la “mansión del terror” tiene una vida totalmente diferente ahora

No es sorpresa para nadie saber que existen personas con la capacidad de hacer tanto daño sin una sola muestra de remordimiento. Pero así como la vida está llena de tragedias, también lo está de esperanza. Este fue el caso de 84 perritos que gracias a un grupo de rescate encontraron la oportunidad para volver a comenzar en un hogar lleno de amor.

En el exterior, una mansión en el condado de New Hampshire quitaba el aliento a cualquiera por su elegancia, pero su interior guardaba un oscuro y triste secreto: la dueña de la casa tenía una fábrica de cachorros, una instalación comercial que vendía perros con fines de lucro y ella no los cuidaba adecuadamente.


Ochenta y cuatro cachorros de gran danés estaban dentro de jaulas, solo unos cuantos eran libres y corrían por la casa, que estaba cubierta de heces. La mayoría de los perros tenían bajo peso, infecciones y estaban deshidratados.

Su única comida eran trozos de pollo crudo esparcidos por los sucios pisos.


En junio de 2017, un equipo de rescate denominado Sociedad Humanitaria de los Estados Unidos (HSUS) logró ingresar a la mansión y nunca olvidarán lo que experimentaron allí; de los pocos perros libres que había en el lugar dos estaban encerrados en una habitación, incluida una perrita de gran estatura a la que llamaron Wanda.

“Ella fue de las únicas perritas que se acercó instantáneamente pidiendo afecto, sin duda un perro muy social”, dijo Morgan, una de las rescatistas.

El equipo trasladó a los perros a un lugar seguro que no fue revelado por su seguridad, donde permanecieron durante los siguientes 14 meses mientras la HSUS se embarcaba en una batalla legal por su custodia.

Mientras esperaba que los tribunales decidieran el destino de los caninos, Morgan ayudó a cuidarlos en el refugio y durante ese tiempo formó un vínculo especial con Wanda. La mujer tenía muchas dificultades en su vida en ese momento: su esposo debía recibir un trasplante de hígado por lo que requeriría mucha atención especializada después de su operación.

Pero cuanto más pensaba Morgan en Wanda, más se daba cuenta que era perfecta para su familia. Así que finalmente, cuando el refugio obtuvo la custodia legal de los perros, adoptó a Wanda

“Probablemente fue una de las mejores decisiones que he tomado”, dijo Morgan.

Wanda se convirtió en una parte tan importante en la vida de Morgan que no puede imaginar la vida sin ella y seguramente Wanda siente lo mismo. Ambas sabían que estaban destinadas a estar juntas.

HSUS

Esta es una muestra más de lo mucho que pueden aportar los animales en nuestra vida, quienes por más que hayan sufrido nunca pierden las esperanzas de encontrar un nuevo hogar en el que puedan entregar su corazón una vez más.

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