Cada día le exige a su dueña ser acurrucado en una manta para ir a dormir a su cama

Las relaciones entre personas y animales son como perlas en el mar, sumamente especiales. Basta con una caricia para que una maravillosa criatura peluda te siga fielmente hasta el infinito, sin pedirte nada más que tu amor.

¡Son mejores amigos!

Más que una mascota, estos seres se transforman en hermanos, hijos, compañeros inseparables de la vida. Alguna vez, ¿te has preguntado cómo puedes agradecer y retribuir el amor incondicional que te brinda tú peludito?

Steffi Trott, es una entrenadora de perros que durante los últimos siete años ha estado trabajando con su querido perrito Fusion. Este hermoso peludito siempre está feliz de poder ayudar a su madre en cada una de sus clases.

“Pasamos todo el día, todos los días juntos, ya sea en el trabajo o relajándose; jugando al frisbee, haciendo agilidad canina o aprendiendo trucos”, dijo Steffi.

Fusion, el border collie ha aprendido más de 150 comandos, pero por cuenta propia desarrolló un truco muy especial, y es realmente lindo. La rutina de este peculiar perrito es de suma importancia para él, por lo que aprendió a pedirle a su dueña exactamente lo que necesita.

“Los otros perros se suben a la cama, pero Fusion se para junto a ella y se queda allí; me esperará y me mirará, hasta que yo venga a meterlo”, dijo Steffi.

Fusion tiene dos hermanitos perros que pasan las noches en cama de su madre Steffi, pero él prefiere dormir en su propia cama, y se ha acostumbrado a estar acurrucado en su propia mantita. Pero no sin antes ser acostado por algún miembro de su familia.

Cada día necesita ser mimado antes de ir a dormir

Este peludito sí que sabe muy bien lo que quiere. Cuando está listo para dormir se lo hace saber a su madre y si en algún momento su noche se encuentra perturbada, se niega a dormir, hasta que su madre lo haya arrullado.

“La otra noche uno de los otros perros fue y se acostó en su cama, se paró junto a mi cama mirándome, hasta que me levanté y le conseguí otra cama para perros”, dijo Steffi.

Afortunadamente para este peludito, su madre siempre está ahí, asegurándose de que él esté bien cubierto y pueda dormir bien.

Con sus rostros dulces, piel suave y enormes lenguas que cuelgan de sus sonrisas, los perritos básicamente nacieron para ser amados. La inteligencia de estos maravillosos seres, junto con el lazo desarrollado con su humano hace que puedan ser posibles este tipo de historias, que no nos dejan de asombrar.

Ellos lo merecen todo

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