Herido, débil y sin poder caminar finalmente recibe la ayuda que tanto había esperado

Wally es un hermoso peludo que tuvo que pasar por unos primeros años de vida realmente devastadores. Vivía en las calles y debía esforzarse para buscar algo de comida entre la basura.

El lindo perrito no solo tuvo que enfrentar la difícil tarea de pasar las noches sin un techo sobre su cabecita sino que también tuvo que pelear por su vida ya que había otros perritos callejeros que le hacían daño.

En una pelea, Wally quedó con un patita tan herida que a duras penas podía caminar. Un alma caritativa que vio el difícil estado de salud del perrito supo que debía ayudarlo y contactó a la Fundación Laika.

Los rescatistas acudieron de inmediato y llevaron al perrito a un veterinario. El médico hizo todo lo que pudo pero finalmente tomó la decisión de amputar la pata de Wally. Era la única manera de salvarle la vida.

Ahora, la preocupación del veterinario era el avanzado estado de sarna de Wally. Estaba muy débil y necesitaría muchos cuidados durante los siguientes meses para recuperarse por completo.

El perrito pasó por dos hogares temporales que lo ayudaron tras la cirugía. Por desgracia, en ninguno de ellos tomaron la decisión de adoptarlo definitivamente.

Amira Godoy Tirado fue su tercer hogar temporal y allí todo cambió para el lindo perrito.

“Me sorprendí mucho al momento de hacerle las curaciones. Wally se dejaba. No se quejaba, ni intentaba morderme”, dijo Amira.

Cada vez que miraba al perrito, Amira sentía que había una luz muy especial en sus ojos. Después de un par de semanas comprendió que era un nuevo miembro de la familia y llamó a la Fundación para decirles que quería adoptarlo definitivamente.

El perrito que había perdido toda esperanza de conocer el calor de un hogar y además estuvo al borde de la muerte, finalmente contará con una mamá humana.

“Mi familia y amigos saben que Wally es el rey de la casa. Es el consentido y lo tienen que respetar. Si no les gustan las mascotas no me deben visitar”, dijo Amira.

Han pasado un par de meses desde la adopción y Wally está más feliz que nunca. Su madre también abrió las puertas de su hogar para otro peludito en apuros y se han convertido en un par de hermanitos traviesos.

Cambiar la vida de un perrito de la calle siempre será muy reconfortante. Ellos son seres muy especiales capaces de agradecer y brindar muchísimo amor.

Comparte esta historia para promover la adopción de peluditos. Hay cientos de perritos como Wally que necesitan con urgencia de alguien les dé una segunda oportunidad.