Joven con discapacidad fabrica casas para mascotas para tener de qué vivir cuando su mamá muera

Disponer de un trabajo digno es, más que una necesidad un derecho humano, sobre todo para aquellas personas que padecen de alguna discapacidad intelectual, ya que de ello depende su propia inclusión.

Michel es un joven de 22 años, oriundo de la ciudad de Ciudad Victoria, en Tamaulipas, México, que a través del amor ha logrado alcanzar el sueño de cualquiera: ser su propio jefe.

Pensando en su futuro, su madre se ha empeñado en buscar y hallar la forma de que su hijo, quien no puede valerse enteramente por sí mismo, logre subsistir cuando ella ya no esté para cuidarlo.

Michel es un emprendedor decidido a triunfar

Por ello, Michel asiste al Centro de Atención Múltiple (CAM), un lugar donde ayudan a este tipo de pacientes a desarrollar destrezas e integrarse a un empleo, como cualquier persona normal.

Gracias a la entrega, sacrificio y preocupación de su madre, y de la mano de sus profesores aprendió a hacer camitas para mascotas las cuales vende como pan caliente a través de las redes sociales.

A través de la publicación y divulgación de su trabajo vía on line, Michel logró la fama y rápidamente se hizo viral, con más de 27 mil personas que compartieron su obra, de las cuales ya le han encargado unas 120 unidades al joven que no cesa en esforzarse para tenerlas listos y a tiempo.

“El objetivo principal del proyecto es que mi hijo pueda ser lo más independiente, porque nosotros como padres llegaremos a faltar algún día”, dijo la madre de Michel.

La mujer ayuda a su hijo con los diseños, cosiendo y rellenando con espuma los cojines que poseen un valor de 180 pesos cada uno (9 dólares), mientras Michel se encarga de pintarlos, lijarlos y darles forma. Todo un equipo familiar de trabajo perfectamente bien engranado.

“Un ejemplo que vale la pena seguir y apoyar. Pensar en el futuro, y educarlo para que no dependa de nadie en lo posible. Una madre y un hijo dignos de admirar”, puede leerse en uno de los comentarios a la publicación.

Sin embargo, debemos tener algo muy en claro, ser reflexivos ante el hecho de que, incluso cuando hacemos todo lo que está en nuestras manos, no podemos luchar contra nuestra ausencia. La discapacidad intelectual no es una enfermedad mental, pero generalmente es permanente, para toda la vida.

Por ello, resulta de vital importancia que comencemos a trabajar en un plan de protección social para estas personas, lo antes posible, no dejarlos solos al momento de faltar sus tutores, independientemente, de lo que ellos puedan enseñarles para valerse por sí mismos.

Para la madre de un hijo discapacitado la incertidumbre y las dudas sobre su futuro pueden ser un motivo de gran preocupación.

Pero esta mujer merece todo el apoyo del mundo con la genial iniciativa que no sólo será un medio de subsistencia para su hijo, sino una ayuda hermosa para los peluditos. Comparte esta historia de superación.

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