Mafioso deja atrás su oscuro pasado cuando un perrito de la calle lo mira suplicándole ayuda

Es bien sabido que conocer el amor de un animalito logra cambiar tu vida para siempre. En el caso de James Guiliani, un perrito de la calle logró transformarlo hasta tal punto que pasó de ser un peligroso mafioso a fundar un Santuario y dedicarse a salvar la vida de cientos de peluditos.

James formaba parte de una conocida banda en Brooklyn que se dedicaba al vandalismo. Durante años, pensó que esa era la única forma posible de vivir y hasta llegó a cumplir condena tras las rejas por su comportamiento.

Todo esto cambió cuando conoció a quien se convertiría en su mejor amigo. Cuando se encontró a Bruno, un perrito herido y al borde de la muerte, sintió que debía hacer algo por él.

El pequeño miró a James con todo el amor del mundo e inmediatamente se robó su corazón. Su estado de salud era demasiado grave, pero Giulliani se propuso darle una nueva oportunidad y eso fue precisamente lo que hizo.

Bruno dejó su dura vida en las calles y cuando partió de este mundo, dejó un enorme vació en James.

“Estaba muy enfermo. Los gusanos se arrastraban por su piel. Tenía mucho dolor y parecía imposible que lograra sobrevivir”, recordó James.

No hay nada más desgarrador que perder una mascota. Sin embargo, James decidió honrar la vida de su mejor amigo. Se negó a continuar en la mafia y se prometió a sí mismo que se dedicaría a brindar una nueva oportunidad a muchos perritos como Bruno.

Fue así como nació el Keno’s Animal Sanctuary. Ha generado un impacto tan positivo en la sociedad que ahora también se dedican a rescatar a gatitos, cerdos, lagartijas y muchos otros animales que necesitan con urgencia de un lugar seguro.

“Tengo una personalidad adictiva pero ahora lo he dirigido hacia mi pasión. Amo a los animales. Concentrarme en ayudarlos es lo mejor que he hecho”, dijo James.

El santuario funciona sin jaulas y actualmente tienen 52 animales. Desde su fundación han logrado brindarle un hogar definitivo al 94% de los peluditos que llegan a sus instalaciones.

También abrieron una tienda de alimentos y peluquería canina. De esta manera, pueden seguir contando con algo de dinero y cubrir los gastos médicos que necesitan todos los peludos. El trabajo en el refugio es tan exigente que James a duras penas descansa.

No hay dudas de que el hermoso Bruno estaría muy orgulloso de su padre. El amor que este peludito le brindó se convirtió en una fuente de esperanza para cientos de animales.