Molly, la perrita que produjo leche para amamantar a una débil cerdita bebé que la necesitaba

Se trata de la familia más unida pero poco convencional, como es común ver en los animales y poco en los humanos.

Ya hemos sido testigos en varias ocasiones de lo que puede albergar el corazón de un perro, especialmente cuando de acoger a otro animalito necesitado se trata, independientemente de que se trate de otra especie.

En esta familia que reside en una granja en las afueras de Immenstadt, en la región alemana de Algovia, se pueden ver las escenas más variopintas.

Gatitos jugando con patos, patos intimando con gansos, eso es lo normal en este lugar apacible.

Y en medio de todo esta revolución de animalitos felices, se puede ver también a una perrita Border Collie que se llama Molly. Pero lo curioso es que sobre ella pasea una adorable cerdita rosa con cabecita negra.

Parece que incluso van a juego, la cerdita se enrosca en el cuerpo de Molly, donde parece encontrar la felicidad verdadera.

La cerdita se llama «Rosa von Schwarte».

Molly se ha convertido en su mamá adoptiva, y sin duda es la mejor que le pudo haber tocado. Rosa busca su teta para poder succionar la leche, y Molly, como si se sintiera hiper orgullosa de poder darle ese regalo a la cerdita, tan sólo mueve la cola de la felicidad.

«En realidad, pensaba criar a Rosa con una mamadera, pero no estaba interesada y se fue directamente con Molly», cuenta Dieter Schetz, dueño de los animales.

Rosa tenía apenas 6 semanas de edad cuando tras luchar contra una camada de 13 hermanos, al ser tan pequeñita era imposible que lograra imponerse y no se podía alimentar. 

Pero Rosita pudo crecer gracias a Molly.

«Los perros son seres sociales. Pero que una perrita adoptara a un cerdito es algo que no había oído nunca», dice Udo Kopernik de la Federación Cinológica Alemana.

Pero lo que que realmente resulta raro para sus dueños, aunque no para la ciencia, es que Molly sin haber tenido una sola cría, haya producido la leche que necesitaba para alimentar a Rosa. Lo cierto es que las perritas pueden producir leche nueve semanas después de la ovulación.

De modo que lo que tiene Molly es un falso embarazo debido a su amor maternal, mucho más fuerte, poderoso y ejemplar que el que muchas humanas. Y lo mejor de todo es que por si fuera poco, su leche es mucho más nutritiva que la que produciría una cerda, por lo que a Rosa le viene de maravilla.

Sólo hay un pequeño problema, y es que Rosa tiene unos colmillos afilados, por lo que no podrá recibir la leche materna por mucho tiempo más, ya que haría mucho daño a Molly. Por eso alternan la leche de Molly con otra para bebés para ver si Rosa crece tan fuerte como sus hermanos.

Comparte esta maravillosa historia para que todos aprendan del amor sin fronteras de los animales que no distinguen de especies. ¡Es ejemplar!

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