Muere a manos de la Policía el joven de 23 años que tocaba violín para los gatitos sin hogar

Durante las últimas semanas, el movimiento Black Lives Matter ha tomado cada vez más fuerzas. Ahora, más que nunca, es importante recordar que brutalidad policial ocurre muy a menudo y que son demasiadas las personas inocentes que han perdido su vida sólo que porque las autoridades lo juzgaron por su color de piel. Esto fue lo que le sucedió a un joven que dedicaba su tiempo libre a tocar violín para los gatitos de un refugio.

El joven perdió la vida con apenas 23 años de edad.

Elijah McCain era un masajista y músico. Todos los que lo conocieron lo recuerdan como alguien con una personalidad muy particular e introvertida. Cada vez que tenía unos minutos libres en el trabajo, se dirigía a visitar a los gatos en Petco para regalarles algo de su música y ayudarlos a no sentirse solos.

“Iba a los refugios a tocar el violín. Temía que los animales se sintieran muy solos y tristes en las jaulas y quería ayudarlos a calmarse”, explicó el portavoz de Colorado Music.

A menudo, el estado de salud de Elijah era algo delicado. Sufría de anemia y los médicos le recomendaban utilizar una máscara para evitar contraer resfriados de manera tan constante. Un día, se dirigió a una tienda muy cerca de su casa para comprar un té a su hermana.

Elijah vivía en la ciudad de Aurora en Colorado, Estados Unidos.

Estaba utilizando su tapabocas y disfrutando de la música en sus audífonos. Todo esto fue interrumpido cuando tres policías lo tomaron bruscamente.

“No puedo respirar. Sólo estoy yendo a mi casa. Soy diferente, eso es todo. No peleo con nadie, no uso armas. ¿Por qué me están atacando? Yo no como carne pero no juzgo a nadie. Perdónenme”, suplicó Elijah.

Lo más duro, es que en sus últimas palabras, Elijah parece comprender que lo estaban juzgando simplemente por ser diferente. Alguien había llamado a la policía y lo había denunciado por lucir “demasiado sospechoso”.

“Era peculiar, pacifista y vegetariano. Era conocido por poner una sonrisa en la cara de todos”, aseguró un portavoz de Colorado Music.

Antes de realizarle pregunta alguna, lo tumbaron al suelo y le realizaron una llave que lo dejó inmovilizado y además lo dejaba con muchas dificultades para respirar. El pobre se encontraba aterrado y trató de explicar quién era y decir que simplemente estaba dirigiéndose de vuelta a casa.

“Los amo a todos. Lo siento. No estaba intentando hacer nada. Me duele. No puedo respirar bien”, fueron sus últimas palabras.

Los reportes indican que las autoridades inyectaron a Elijah con una dosis de ketamina. Sufrió un paro cardíaco camino al hospital y perdió la vida tres días después. Todo esto como producto del injusto trato que le dieron los oficiales. Esa no es la manera en que un joven amante de los animales merecía perder la vida. Ha pasado más de un año y todavía no se ha investigado a profundidad este indignante caso.  

La partida de Elijah McCain no debe quedar en el olvido. Comparte y ayúdanos a exigir justicia.

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