Mujer logra salvar de morir de inanición a un perrito encerrado y solo por el coronavirus

Solamente aquellas personas que han tenido un perro como mascota saben la lealtad y devoción que estos animales le profesan a sus humanos (ya sea que se lo merezcan o no). De hecho, existen películas que han sabido retratar esta relación intrínseca desde múltiples ópticas y todas han sabido emocionarnos hasta las lágrimas.

Sin embargo, la historia que nos ocupa no tiene nada de ficción. De hecho, se encuentra enmarcada en una de las más terribles realidades que nos ha tocado vivir en los últimos tiempos, desde que un letal brote de coronavirus se originara en la ciudad de Wuhan, China, que ya se encuentra esparcido en más de 30 países alrededor del planeta

Miles de personas han quedado varadas por las cuarentenas implantadas por el gobierno para tratar de frenar la epidemia y, en consecuencia, miles han sido también las mascotas que se han quedado a su suerte, luego de que sus cuidadores no pudiesen volver a sus casas por el coronavirus.

Zai Zai fue uno de los desafortunados animalitos de compañía que quedó solo y desabastecido en su casa en Guangzhou, China. Afortunadamente, Xu, la vecina del edificio del frente, se apiadó de él y le dio comida y agua desde su propia ventana usando un curioso método.

La mujer se fijó en el golden retriever que se posaba tras el marco de la ventana y la miraba fijamente. Al principio, no le dio demasiada importancia, pero cambió de opinión cuando, al tercer día volvió a aparecer el peludo en la ventana.

Resulta que el perro se encontraba atrapado y aislado en el departamento, sin agua ni comida, ya que lo veía desganado y con muy poca energía. Rápidamente la vecina dedujo que sus responsables pudieran haberse quedado varados en algún lugar, debido a las restricciones para viajar que han tenido que ser implementadas.

Fue así como la cariñosa y muy generosa Xu se decidió a alimentar e hidratar al pequeño Zai Zai amarrando la comida y el agua a una vara larga para colgar ropa y hacerla cruzar hacia el otro lado, en vista de que no podía ingresar al departamento.

“Necesitaba mucho pulso, ya que la ventana estaba protegida con barrotes muy angostos”, dijo Xu.

Mientras intentaba localizar a los humanos de Zai Zai, Xu hizo de este método una rutina durante seis días seguidos, hasta que, finalmente averiguó que efectivamente los dueños del peludo estaban atrapados en Wuhan, la ciudad epicentro del brote, y no tenían cómo salir de allí.

Afortunadamente para el perro, los dueños del departamento lograron contactar a la administración del edificio para que abrieran la puerta y rescataran a Zai Zai.

Actualmente, el Golden Retriever está quedándose en un centro local para animales, donde está siendo muy bien alimentado y cuidado. Xu se pasa de vez en cuando a verlo y ha dicho que está recuperándose muy bien, además de que consiguió a un amigo peludo para jugar.

“Siempre voy a visitarle y, la última vez no estaba solito, sino que ya había hecho un nuevo amigo. Se ven felices”, aseguró la noble Xu.

Definitivamente, el mundo necesita más personas como Xu que aparte de ingeniosa, sientan compasión y amor por los demás seres vivos, si todos actuáramos como ella no habría tantos seres humanos y animales abandonados y maltratados en este planeta.

Comparte esta historia con tus familiares y amigos y fomentemos la empatía y la solidaridad por nuestros compañeros del reino animal. Una vida salvada es un acto de fe y esperanza, una alegría más para la humanidad.

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