Nadie quería consolarlo por su enfermedad pero un ángel transforma su alma y su apariencia

Desafortunadamente, muchos perritos tienen que sobrevivir día a día con lo que la calle les ofrece, los perritos en condiciones de calles no solo tienen que enfrentar los malos tratos y la indiferencia de algunas personas, sino soportar el dolor causado por los tratos injustos de sus antiguos dueños o por alguna lesión que empeoró por no recibir atención médica a tiempo. Yuki era un perrito callejero que deambulaba por las calles después de que sus dueños lo abandonaran.

Yuki vagaba por las calles de México hasta que fue rescatado.

Su estado de salud era muy delicado, tenía un grave caso de sarna sarcóptica que la hacía lucir como una piedra seca o una vieja alfombra desgastada.

En vista de ello, nadie se atrevía a consolarlo, por lo que el indefenso perrito estaba lejos de saber lo que era una verdadera caricia de amistad. Por suerte, un grupo de rescate lo encontró y rápidamente lo trasladaron al centro  veterinario más cercano.

El perrito solo pesaba 19 kilos.

El veterinario estaba muy sorprendido con lo que estaba viendo, nunca antes había visto un caso de sarna tan delicado.

No solo su piel estaba destrozada, el perrito parecía un pequeño bulto de huesos, debía pesar al menos 30 kilos, estaba desnutrido y hambriento. Sin duda, había mucho por hacer para salvar al indefenso perrito.

Le hicieron una prueba de sangre para determinar si tenía alguna bacteria.

Tras realizarle una serie exámenes el veterinario determinó que Yuki dio positivo para Ehrlichiosis, una letal enfermedad en los perritos trasmitida por garrapatas.

Recibió un largo tratamiento a base de antibióticos y analgésicos para combatir la batería. Fue necesario eliminar capas de piel muerta para poder darle espacio al nuevo tejido y que su apariencia cambiara.

Con el corte parecía que hubiera sufrido quemaduras.

Por suerte el dolor de Yuki fue mínimo, siempre contó con el apoyo de los voluntarios quienes estaban pendientes de su tratamiento y dieta.

Con el paso del tiempo el indefenso perrito fue ganando peso, estaba realmente de compartir con personas que en realidad se preocupaban por él. Su evolución fue lenta pero satisfactoria, a las pocas semanas ya estaba en un hogar de acogida.

Recibió una dieta alta en calorías.

La perrita estaba tan emocionada en su nuevo hogar que se acostaba plenamente en su camita y comía sin preocupaciones dos veces al día, algo que a veces damos por sentado pero que muchos perritos no tienen.

Yuki descubrió que ama viajar en automóvil, felizmente saltó al auto cuando la trasladaron de su hogar de acogida en México a un nuevo hogar de acogida en California.

Sigue esperando un hogar permanente.

Su nueva madre de acogida comenta que Yuki se porta muy bien y le encanta jugar. Estamos seguros que solo es cuestión de tiempo para encuentre un hogar permanente, por suerte, muchos adoptantes están interesados en llevárselo a casa.

Gracias a todos los que hicieron posible su transformación. Yuki nos ha demostrado que por muy roto que parezcamos siempre deseamos ser amados.

Comparte esta historia en tus redes para que más personas conozcan laincreíble transformación de un perrito despreciado que ahora es amado por todos.

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