Pasa 4 meses vagando por las calles tras ser abandonado sin que nadie se ofreciera a cuidarlo

Hay personas que nacen con una compasión tan grande que no pueden soportar ver o saber que algún ser está sufriendo, sin que ellos intervengan para ayudar y transformar sus realidades.

De esta clase de personas es precisamente Megan Allen, una rescatista bastante comprometida que condujo kilómetros de carretera hasta un pueblo rural para salvar a un gigante peludo.

El afortunado receptor de la caridad de Megan es esta belleza llamada Miles.

Esta generosa mujer vive en los Ángeles, California, y no se pudo quedar tranquila cuando supo del caso del hermoso perrito blanco que vagaba por las calles de Buttonwillow.

Su ojitos la conmovieron desde un primer instante.

En este pequeño pueblo la población apenas y supera las 1200 personas, así que todos allí parecían haber visto al can pero ninguno manifestó la intención de cuidarlo.

Megan supo que la criatura llevaba más de 4 meses vagando por las calles y que vivía de la caridad de buenos samaritanos, así que esto no se le hizo para nada justo.

Este hermoso animal merecía un hogar.

El primer día en que Megan vio a Miles, este chico se mostró renuente a ser capturado. A punta de dulces y comida la mujer pudo ganarse su confianza pero no aún tenía temor de lo que la desconocida podría hacerle. 

Nadie sabía cómo el can había ido a parar a las calles, pero por su estado físico parecía haber sido abandonado por sus dueños. Después de sufrir la traición de su propia familia el perrito se rehusaba a confiar en alguien.

El primer día de la rescatista en el pueblo fue en vano, Miles no se dejó atrapar.

Para agarrarlo fue necesaria la intervención de otros rescatistas y unos perros entrenados que ayudaron a que Miles se sintiera más a gusto con Megan. Después de tanto trabajo, resultó que este gigante era bastante juguetón.

El viaje de regreso a Los Ángeles estuvo lleno de diversión y Amanda quedó enamorada.

Miles ha ingresado al refugio de Mad Love Animal Rescue, la organización que se encarga ahora no sólo de su protección sino de su proceso de adopción.

Pese al tiempo que estuvo en las calles el animalito se encontraba relativamente sano y después de algunos cuidados está listo para encontrar un bonito hogar.

Según Megan, Miles es la mascota perfecta para una familia con niños pues es un chico “divertido y juguetón». Con este peludo en casa seguro la alegría y aventuras nunca se acabarán, sólo que sus responsables tendrán que tener bastante energía para seguir su ritmo.

Esperamos pronto el peludo pueda encontrar su hogar definitivo.

Un rescatista hace todo para ayudar y la historia de Megan y Miles así lo demuestran, antes de irte comparte esta nota en redes y ayúdanos a encontrar unos papás para este gigante.