Pensó que al salir de las calles sería feliz, pero este perrito rescatado vive un gran calvario

Muchas personas creen que el rescate es siempre una segunda oportunidad para un animalito que ha vivido las peores injusticias en las calles, y de algún modo podría decirse que sí, pero la realidad es que la felicidad no llega siempre a sus vidas una vez que son rescatados.

Si alguien sale del abandono para vivir el resto de sus días encerrado en una jaulita, a eso tampoco podría llamársele felicidad.

Tristemente, muchos deben pasar años en refugios.

El verdadero cambio en la vida de un perro rescatado ocurre cuando llegan a un hogar definitivo y eso lo sabe muy bien Toby, un peludito chileno que lleva casi dos años a la espera de conocer el verdadero amor.

Él también merece un hogar definitivo.

Toby es un peludo bastante apuesto y juguetón, que sufrió una transformación sorprendente desde su rescate.

Antes de conocer a David Fernández, el hombre que le salvó la vida, el perrito vagaba desnutrido, con pulgas y casi sin fuerzas por las calles de Isla de Maipo, en la Región Metropolitana de Santiago de Chile.

Sus ojitos suplicaban misericordia.

El animalito sin hogar se mostró al principio algo agresivo con el rescatista independiente, pero después decidió confiar en él y fue llevado a un albergue. En el lugar Toby recibió un baño, comida y atención médica; todo esto antes de que decidieran iniciar con la búsqueda de una familia amorosa.

El can es la mascota ideal para cualquier grupo familiar pero hasta la fecha, dos años después de su rescate, Toby no ha corrido con esa suerte.

El chico sólo pide una segunda oportunidad.

Tras pasar algunos meses en el albergue Fernández notó que el peludo se estaba deprimiendo, así que decidió ubicarlo en un hogar temporal. Se suponía que su estancia en el lugar sería corta pero por más campañas que han realizado el pobre no ha sido adoptado.

“Lo hemos difundido sin resultados. Ha costado un montón”, comentó David.

Aunque pase el tiempo, el rescatista no tira la toalla y quiere cumplir el compromiso que hizo con Toby el día que lo sacó de las calles: él sólo quiere que sea feliz.

“Necesita una familia con patio y ojalá una parcela. Ojalá alguien que tenga espacio para que pueda movilizarse. Que sepa que, al llegar a su nuevo hogar, el animal pasará por una etapa de adaptación en la cual costará probablemente que se adapte”, dijo Fernández. 

Toby es un perro grande, al igual que su paciencia y su corazón, pero no es justo que nadie se interese en él. Frente a tan desolador panorama, Fernández continúa compartiendo su caso y espera fielmente que pronto aparezca la familia que este peludo se merece.

Nadie sabe cuál pueda ser el destino de Toby pero al difundir su historia puedes ayudar a conectarlo con un dueño definitivo, comparte esta nota y ayúdanos a viralizar su caso.