Perrita de caza hambrienta se come su propia presa y sus dueños la castigan de la peor forma

Son las pequeñas acciones las que hacen la diferencia, sin embargo, no todos comprenden la magnitud de este mensaje y prefieren sumergirse en el egoísmo sin importar el sufrimiento de los demás, siendo muchas veces los animalitos los principales afectados ante tanta apatía humana.

Desafortunadamente, hay muchos perritos abandonados en condiciones de calle suplicando una mano ayuda, pero estos pasan indiferentes ante los ojos de algunas personas que prefieren fingir que no ven nada.

La perrita estaba amarrada cerca de una propiedad.

Por mucho tiempo, una perrita estuvo atada a un árbol soportando la peor de las situaciones, sin cobijo, solo quería ser liberada y tener una segunda oportunidad.

Sin embargo, muchas personas pasaban a su lado totalmente indiferentes. ¿Puedes imaginar qué había hecho esta perrita para merecer tan cruel trato?

Sus antiguos dueños nunca le demostraron un gesto de amor.

La perrita hizo algo que no debía al comer comida que no era de ella. Nuestra peludita había sido adiestrada para la caza, y para que mejorara su impulso sus miserables dueños decidieron matarla de hambre.

Pero desesperada y desnutrida, el hambre fue más fuerte e hizo lo que cualquier animal haría para sobrevivir: se comió su propia presa.

Ante ello, sus dueños le dieron el peor de los castigos: la ataron a un árbol, sin comida ni agua, y se marcharon… ¡Ya no les servía!

Se desconoce cuánto tiempo estuvo amarrada pero la perrita temía interactuar con las personas.

Por suerte, una mujer que trabaja como voluntaria en DAR Animal Rescue llegó a la triste escena para ayudar al animalito.

La perrita tenía mucho miedo cuando la mujer se le acercó, temía que fuera hacerle algo, su conducta indicaba había sufrido terribles tratos.

La amable mujer se fue ganando su confianza con pequeñas caricias hasta que la perrita aceptó.

La voluntaria de DAR la tomó entre sus brazos y la llevó al veterinario, sin duda, necesitaba tratamiento especial para curar algunas heridas, sobre todo en la parte del cuello.

Estar tanto tiempo atada en esa incómoda situación le había dejado algunas laceraciones. Después de un par de días fue dada de alta y trasladada al refugio donde comenzó otra etapa de recuperación.

Estaba muy desnutrida, cubierta de pulgas y con algunas garrapatas.

La perrita debía ganar peso por lo que era alimentada varias veces al día. Al principio, se negaba a comer, se acercaba temerosa a su plato, y cómo no hacerlo si la última vez que intentó alimentarse fue cruelmente castigada.

Sus rescatistas fueron muy comprensibles y le ayudaron a entender que ya no tenía nada porque temer. Fue cuestión de tiempo para que la dulce perrita se diera cuenta que estaba a salvo.

El tratamiento emocional ha sido más largo que curar las heridas físicas.

La introvertida perrita veía a lo lejos otros perros rescatados jugando y siendo felices, ella desde la distancia los observaba, poco a poco se fue integrando y comenzó a menear su colita.

Algo que alegró mucho a los rescatistas, la perrita también quería ser parte de ese hermoso equipo peludo lleno de felicidad.

El equipo de rescate de DAR está haciendo todo lo posible por ayudar la perrita y liberarla de sus miedos.

La perrita sigue estando en observación, esta siendo siendo bien alimentada, cuidada y está aprendiendo a compartir con las personas y otros perritos del refugio. Nunca más volverá a tomar medidas desesperadas para aplacar el hambre. Con mucha atención y amor sin límites estamos seguros que lo logrará.

Una vez su haya culminado su rehabilitación de manera satisfactoria será dada en adopción. Deseamos la perrita logre una transformación total y encuentre una familia que le de todo el amor que se merece.

Por favor, comparte esta nota en tus redes y apoya al grupo de rescate canino de tu localidad. Muchos perritos dependen de sus servicios y nosotros podemos realizar pequeñas acciones que hacen la diferencia.

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