Perrita de patas deformes sería la cena de alguien pero un héroe intervino justo a tiempo

Aunque se ha hecho un gran progreso en la lucha contra la venta de carne de perro, lo cierto es que este mercado aún no se ha abolido de un todo y son miles los canes sacrificados para el consumo humano en algunos países del mundo.

Un destino fatal del cual pocas criaturas logran escapar pero por fortuna, aún hay gente buena dispuesta a ayudarlos.

Esto lo sabe muy bien Florence, una perrita rescatada de una granja de carne de perro en Wonju, Corea del Sur.

Florence había pasado toda su vida confinada a una jaula dentro de la granja, sin poder correr ni estirarse. Sus captores simplemente la veían como un producto y su fatal destino estaba marcado desde un inicio pero un alma generosa decidió darle un vuelco.

Gracias a una denuncia y el ferviente trabajo de Humane Society International, Florence fue liberada en marzo de 2018. Sus condiciones eran lamentables y fue enviada a una mejor vida en los Estados Unidos.

Junto a otros 16 perros provenientes de la granja, Florence fue acogida por Humane Society of Central Oregon (HSCO).

Sus piernas se habían deformados por el tiempo que estuvo encerrada e incluso cojear le resultaba doloroso. Además era una perrita temerosa en estado de desnutrición y los especialistas sabían que debían ganarse su confianza para lograr alimentarla.

La inocente criatura debía ser intervenida quirúrgicamente para corregir el daño en sus patas y pudiese tener una vida normal.

Por fortuna, Florence contaba con personas dispuestas a ayudarla y estos descubrieron que en la granja acostumbraban alimentara con arroz y con trozos de carne. De este modo lograron ganarse su confianza al darle su platillo favorito, quizás el único que conocía.

Florence empezó a sumar calorías y energías para iniciar con la serie de cirugías necesarias para volver a caminar.

La pequeña fue sometida a dos cirugías de piernas diferentes. La primera para fortalecer sus rodillas y la segunda para reconstruir y enderezar su pierna derecha severamente deformada. Después de las intervenciones, Florence comenzó una intensa terapia física.

La vida de esta criatura había dado un vuelco total desde su rescate de la terrible granja pero aún faltaba algo más.

Lynne Ouchida, gerente de alcance comunitario en HSCO, llevó a la perrita a un evento público y una mujer se enamoró de ella. Se trataba de Megan Watkins, quien quedó flechada con la historia de Florence y su determinación por salir adelante.

Para Megan no bastó con compartir con la perrita en el evento y el lunes siguiente se presentó en el refugio a visitarla e inició el proceso para llevara a casa.

Antes de convertirse en su familia para siempre, Megan y su familia sirvieron de hogar de acogida para Florence y adaptaron el lugar para la comodidad de la perrita. Los Watkins hicieron modificaciones a algunas puertas y agregaron rampas para que Florence se pudiese desplazar cómodamente.

En poco tiempo esta amiguita se sintió en casa incluso con los gatos de la familia que se ha convertido en sus responsables para siempre.

Comparte esta increíble historia y demuéstrales a tus amigos que un simple gesto puede mejorar la vida de estos pequeños. De no haber sido por la denuncia Florence ya hubiese muerto.

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