Sus dueños sin corazón lo abandonaron por «feo», pero alguien le devolvió la sonrisa

Para muchas personas puede ser normal ver a perritos vagando por las calles, sus dueños los pueden abandonar por distintos motivos, pero dejar a la intemperie a un perrito por ser “feo” sin duda, es algo de desalmados. Bjarni es un perrito que a su corta edad ha tenido una vida muy dura, un oficial de control de animales lo recogió de las calles y lo llevó  a un refugio.

Lo encontraron vagando por las calles de Huntsville.

Cuando llegó al refugio el personal se dio cuenta que no se trataba de un perro de calle, Bjarni tenía familia. Para sorpresa de todos cuando notificaron a los familiares que habían encontrado al perrito se negaron rotundamente a buscarlo.

A Bjarni ya no lo querían en casa.

El refugio recibió al perrito y le dio la atención necesaria, lo que más llamaba la atención era que Bjarni tenía su rostro desfigurado. Solo tenía media nariz, le costaba respirar y comer, el personal estaba muy preocupado por su salud. Así que decidieron contactarse con una organización de los derechos de los animales de Texas.

La organización St. Francis Angels se encargó de ayudar a Bjarni.

Anne Graber es su fundadora, comenta que la organización  se encarga de atender a perritos como Bjarni. Así que todo el equipo de trabajo estaba dispuesto hacer lo necesario para hacer que el perrito se sintiera más cómodo y lograr devolverle la sonrisa. El cuerpo de Bjarni estaba lleno de cicatrices y mordeduras, lesiones causadas posiblemente por otros perritos.

A pesar de todo, Bjarni se muestra feliz y receptivo con las personas.

Para ayudar al adorable perrito a transformar su rostro, Graber se contactó con algunos especialistas veterinarios de la costa del golfo. El Dr. Jason Balara trabajó arduamente para arreglar la nariz desfigurada del perrito.

Le alinearon su rostro para que pudiera respirar y comer con mayor facilidad.

La cirugía se realizó con total éxito, Bjarni sanó rápidamente y sigue descansando de la operación. Ahora lo que más desea es que alguna familia amorosa quiera adoptarlo y  lo acepte a pesar de las cicatrices que tiene. Nada justifica que alguien abandone a un perrito, si ya no puedes tenerlo en casa siempre hay refugios y organizaciones que pueden velar por ellos.

Afortunadamente Bjarni contó con el apoyo de muchos para su recuperación.

Un perrito no es menos adorable solo por lucir diferente. Ellos tienen las mismas oportunidades y derechos de vivir y ser feliz en hogares que les brinden amor incondicional. Depende de cada uno de nosotros crear conciencia y hacer la diferencia.

Ayúdanos a compartir la nota para que Bjarni pronto tenga un hogar y que el mundo comprenda que todos los animalitos deben ser tratados con amor.

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