Pez dorado pasa años en una triste pecera hasta que una mujer cambia su vida

La vida para muchos animalitos está llena de un pasado aterrador donde por lo general sus cicatrices son el resultado de las acciones inescrupulosas de algunas personas.

Algunos tienen un trágico final, mientras que otros son abandonados en tiendas locales esperando que alguien de corazón bondadoso se anime a darles esa segunda oportunidad que tanto merecen.

Si un pescado luce enfermo lo primero que debe hacer es aislarlo de los otros peces.

Recientemente, Lacy Scott se encontraba de visita en la tienda de mascotas de su comunidad cuando vio lo que sin duda le pareció el pez más triste del mundo, en una lúgubre pecera que solo realzaba la lamentable situación del pez dorado.

Scott comenta al respecto:

«Parecía estar estresado. Su color era tan apagado y sus ojos estaban nublados”.

La joven curiosa por saber la historia del pez que llamó su atención desde un principio, le pidió información a un empleado de la tienda quien le dijo que el pez tenía 10 años en el mismo lugar.

Antes de ser entregado a la tienda había pasado su vida en un estanque artificial. Después de tantos años, el pez no solo había perdido la esperanza sino el color llamativo de esta especie.

Los peces también sufren de anemia, esto hace que su color sea mucho más opaco.

Scott solo pensaba en ayudar aquel indefenso animalito, que al parecer nunca había estado en un verdadero hogar.

«No podía dejar de pensar en él. No podía soportar la idea de un pez que había vivido tanto tiempo consumiéndose, pasando sus últimos días en una tienda de mascotas”.

Después de unos minutos de haber conversado con el empleado de la tienda, la joven le suplicó que le permitiera llevarse el pescado y le diera la oportunidad poder ofrecerle una nueva vida.

Emocionada y con mucho trabajo por hacer, Scott regresó a casa con el pez dorado más triste y extraño que nunca antes había visto.

La falta de oxígeno e iluminación inadecuada provocan paulatinamente la pérdida del color.

Lo primero que hizo fue armar un tanque improvisado para el pez, a quien más tarde decidió llamar Monstro. Scott a diario le cambiaba el agua para asegurarse que siempre estuviera limpia y también le daba comida de calidad para peces.

Aunque los primeros días transcurrieron sin que Monstro no revelara ningún tipo de comportamiento o emoción por estar en nuevo lugar, poco a poco las cosas comenzaron a cambiar. Monstro empezó a disfrutar de la pecera y nadaba de un lado a otro llenando de alegría el corazón de su nueva madre.

Si la pecera no se limpia con frecuencia los peces pueden sufrir ataques por parásitos externos.

Sorprendentemente, no solo el comportamiento de Monstro comenzó a cambiar, también las escamas grises comenzaron tener un color mucho más saludable.

Este adorable pececito evidentemente se estaba transformando tanto físico como mentalmente. El brillo de sus escamas y la agilidad con que se movía en la pecera eran un ejemplo de ello. Scott comenta al respecto:

«He encontrado mucha alegría con solo ver salir su personalidad”

La transformación de Monstro ha hecho que algunos incrédulos cuestionen que se trate del mismo pez.

Ahora esta tan feliz y saludable que Scott comprende por qué algunos piensan que no se trata del mismo pez triste y enfermó que adoptó hace un par de meses.

«He visto mucha gente decir que no es el mismo pez, y honestamente, no puedo culparlos. Realmente no tenía de que cambiaría tanto”.

Gracias al incondicional cuidado y al amor infinito que esta joven le ofreció a Monstro, estamos seguros que este hermoso pez dorado vivirá muchos años más.

Disfrutar de verdaderas transformaciones nos alegra el alma. Comparte esta historia en tus redes y hagamos posible que más personas disfruten del nuevo ciclo de este pez que es realmente inspirador. Un claro ejemplo que el amor todo lo puede.

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