Pitbull pasa 400 días siendo ignorada hasta que el refugio acude a un último recurso desesperado

Después de tener una vida de precariedades en las calles no hay satisfacción más grande para los perritos callejeros que ser rescatados.

Afortunadamente, existen grandes organizaciones y grupos de rescate que velan por ofrecerles segundas oportunidades; sin embargo, una vez que son rescatados aún queda un largo camino por recorrer.

Muchos perritos callejeros sobreviven consumiendo las sobras que consiguen.

Si bien en los refugios les ofrecen techo, comida y todos los cuidados que un perrito necesita, el verdadero objetivo es que cada perrito rescatado logre encontrar una familia donde sea amado y acepten su pasado sin caer en los prejuicios.

Lola es una de esas perritas que fue rescatada de las calles, a su corta edad toleró tratos injustos junto a su camada de seis cachorros. Muchas veces tuvo que dejar de lado su propio bienestar por la salud de sus crías, quienes también fueron rescatados y ahora crecen en hogares amorosos.

Lola es una dulce perrita de dos años.

Pero la suerte de Lola ha sido diferente, desde que fue rescatada pasó 400 días esperando conquistar el corazón de alguien que se la quisiera llevar a casa, todos pasaban indiferente ante ella.

No fue sino hasta que la Sociedad Protectora de Animales de Arizona la trasladó hasta su sede en la ciudad de Wickenburg que todo comenzó a cambiar para la dulce Lola.

Su carita de felicidad es el mejor regalo para sus antiguos cuidadores.

Gracias al Programa Project Reachout, un proyecto que permite el cruce de canes entre refugios, Lola pudo estar en un escenario más favorable y ser visible ante los posibles adoptantes.

Afortunadamente, no pasó mucho tiempo en el nuevo refugio cuando una familia se interesó en la perrita. La sociedad Protectora de Animales dio a conocer su opinión a través de un comunicado en el que se lee:

“No podríamos estar más felices por esa dulce niña y su nueva familia.”

Después de tanto tiempo, esta perrita finalmente podrá disfrutar del calor de un hogar y del amor incondicional de seres que la tratan como un miembro más de la familia.

Por mucho tiempo Lola esperó ser adoptada. Ahora disfruta de una hermosa familia.


Se nos agita el corazón de alegría al saber que Lola y todas sus crías tienen los cuidados y el amor que tanto merecen.

Realiza un gesto de amor y ayuda a un perrito callejero.

Ningún perrito merece vivir en las calles ni tolerar una vida de precariedades. Por favor, no pasemos indiferente ante su dolor y brindémosle esa ayuda que tanto necesitan.

Si no puedes darle techo contacta alguna organización o refugio local para que puedan acudir a su ayuda. Siempre hay maneras de ayudar si tenemos la intención de hacerlo. Adopta y cámbiale la vida a un peludito.

Infinitas gracias a todos los grupos de rescate y a quienes ven en los perritos seres de luz llenos de amor. Comparte esta historia y motívate hacer la diferencia.