Más de sesenta perros son salvados de ser cenados antes de que empiece el más polémico festival

Por lo general, en la cultura occidental no se suele comer carne de perro. Sin embargo, el consumo de carne de procedencia canina es visto como algo normal en ciertas culturas orientales. Cada año, en Yulin, China, un gran número de perros son sacrificados y luego cocinados antes de ser comidos por los habitantes durante una de las más criticadas celebraciones a nivel mundial: el Festival de Yulin o el “Festival de la Carne de Perro”, fiesta local que celebra el solsticio de verano.

Diversas organizaciones han pedido la abolición de dicho festival, en el que cientos de perros son sacrificados para el consumo humano.

En relación con esta celebración anual del país asiático, el pasado 12 de junio la organización caritativa en defensa de los animales Humane Society International (HSI) denunció, a través de la publicación de una serie de fuertes imágenes, la preparación para el sacrificio de más de 60 perros que iban a servir de cena en el mencionado festival.

El grupo de activistas halló a los aterrorizados animales aún con sus collares colocados en sus cuellos y en avanzado estado de desnutrición, por lo que inmediatamente se procedió a su rescate y a llevarlos a un refugio temporal donde recibieron comida, agua y cuidados generales.

En este festival cada perro se vende aproximadamente en unos 10 euros y en él pueden verse, sobre todo, dos tipos de personas: las que se comen a los perros mientras brindan con licor, por un lado, y ecologistas y animalistas por otro, comprando animales aún vivos para intentar salvarlos.

Gran parte de los perros que acaban servidos en el plato de este festival son obtenidos de manera ilegal, ya que suelen ser animales de compañía robados o callejeros.

“Existen graves riesgos para la salud pública asociados con los perros robados que son abandonados y no vacunados y que pueden albergar enfermedades, incluida la rabia. O incluso que son envenenados con cianuro por los ladrones y que posteriormente entran en la cadena alimentaria”, según ha explicado Jill Robinson, el director de la organización Animals Asia, a la agencia Efe.

En el pasado, unos 10.000 perros solían ser sacrificados durante el festival, aunque según sus organizadores, en los últimos años la cifra se ha reducido hasta el millar. Aun así, en el mundo occidental, donde el perro es considerado el mejor amigo del hombre, las imágenes de perros enjaulados, asados o trinchados son bastante difíciles de digerir.

Muy aparte de costumbres y tradiciones, la carne de perro en los lugares que han sido y son consumidos, han ocasionado en los comensales enfermedades tales como el cólera, diversas alergias por las bacterias, y a su vez, se han encontrado parásitos en los intestinos de los perros. Por tal motivo, en Vietnam, Corea de Sur y otras zonas donde solían consumir este animal, han puesto un alto a su ingesta.

Aunque esto ya es una ayuda para los pobre perritos, deberíamos promover más, un alto definitivo a su consumo por convicción y humanidad, no solo por cuestiones médicas

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