Stanley, el perrito que aprendió a hablar por teléfono porque le hacía falta su mamá

Para los humanos la comunicación es muy sencilla, porque cuando extrañamos mucho a alguien podemos tomar el teléfono y darle una llamada para escuchar su voz, o preguntarle en dónde está, pero seguramente cuando eres un perrito la cosa se complica 😛 Para todos los perritos, menos para Stanley, claro, ya que este chico aprendió a identificar el aparato con el que las personas se comunican, así que cuando extraña a su mamá, él ya sabe qué hacer. 

Este Terrier, sin duda alguna, está muy apegado a su mamá, ¡lo ha demostrado! No puede esperar a que ella llegue a casa, la extraña tanto… Un día su papá humano estaba tan afectado con la situación que decidió llamarla para que el perro le diga cuánta falta le hace. Y adivinen qué pasó… El perrito logró mantener esa conversación telefónica, a pesar de que no dijo palabras como las que decimos nosotros. Pero, como ya sabemos, hay muchas maneras de comunicarse.

Por ejemplo, Stanley se comunica con su mamá y se nota que él la entiende cuando ella le habla por teléfono. Cuando el papá dice su nombre, el chico empieza a hacer los sonidos de queja mientras su mamá lo escucha, y también dice su nombre. Stanley inmediatamente se alerta cuando oye esa voz llamándolo.

Es increíble la conexión que tienen. Cuando le dice “te quiero”, él empieza a hacer unos aullidos que quizá quieren decir “yo también te quiero, mamá”.

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“¿Te has portado bien hoy?”, le pregunta ella, mientras él continúa haciendo sonidos, que su papá quisiera creer qué significan: “sí, he sido un buen chico”. Nadie puede traducir ese lenguaje, y lo sabemos, pero, sin duda, el chico es muy inteligente, ya que aprendió a identificar tanto al aparato como la voz de su mamá, lo cual para los perritos no es tan sencillo. El amor que debe haber entre ellos es indudable…

Este chico, por supuesto que se ha robado el corazón de más de 9 millones de personas, porque hasta ese número llegan las vistas del video que siguen y siguen subiendo, ¿qué más podría ocurrir? Si es un acto que además de demostrar lo amorosos e inteligentes que son los perros, es tan gracioso y adorable, que provoca correr a abrazar a Stanley hasta que su mamá llegue de regreso a casa.

Casi no entendemos qué hace ella en otro lugar distinto a ese en el que él está. Cumplir con las obligaciones del día ha de ser sumamente difícil, ya que debe estar contando los minutos para que llegue el momento de volver a casa para compartir con él.

Comparte la graciosa historia con todos tus amigos, y sobre todo con aquellos a los que extrañas 😀

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