Bisonte ciega pasaba sus días sola y triste hasta que un becerro intervino

Es un hecho más que comprobado que, tanto los humanos como los animales no humanos no nacimos para estar solos.

Ya hemos hablado mucho sobre lo importante que es la socialización de los animales y su adaptación al entorno, pero, ¿qué pasa cuando un animal nace ciego?

Es el caso de la pobre Helen

Helen es un bisonte hembra de cinco años de edad que llegó al Santuario Lighthouse Farm, en Oregon, Estados Unidos. Al principio su estadía fue complicada, le costaba socializar con sus compañeros. Tenía un problemita: era muy tímida. Pero no era solo su carácter retraído y solitario lo que no le permitía adaptarse y hacer amigos, sino que, además, la recién llegada estaba ciega.

“Cuando Helen llegó por primera vez, era muy tímida y estaba un poco sola, así que tratamos de emparejarla con ‘amigos de pastoreo’ para que pudiera interrelacionarse, pero nadie realmente sincronizó con ella”, dijo Gwen de Lighthouse Farm Sanctuary

Sin embargo, sin saberlo, los días de hastío y soledad de Helen estaban a punto de terminar. Se mantuvo al margen de la sociedad de mascotas, hasta que Oliver, el retoño de una vaca vecina, le dio la luz y el cariño que Helen necesitaba para ser feliz.

Sin saber cómo ni cuándo, Oliver llegó a la vida de esta imponente y maternal bisonte hasta sus predios, ávido de explorar el mundo que se le presentaba ante sus ojos. Una vez que ambos se encontraron, supieron que irremediablemente serían amigos de por vida.

Helen y Oliver

“En el momento en que fue lo suficientemente grande como para ir a explorar, se aventuró al campo de Helen y su amistad fue casi inmediata”, contó Gwen.

Aunque luce como una amistad muy improbable y extraña, la verdad es que se volvieron inseparables. La relación permitió que Helen saliera de su letargo, y comenzó a cuidar de Oliver, su joven ternero adoptivo, como si lo hubiese parido ella misma.

Tanta fue la compenetración entre ambos que, incluso la actitud de Helen comenzó a cambiar y a ser mucho más positiva ya no se la veía triste y apartada era realmente feliz.

Y así, Helen y Oliver convivieron juntos durante un año entero hasta que el ternero decidió que era hora de unirse al rebaño de vacas del santuario. Pero no te asustes. Helen no volvió a la depresión de estar sola. Su amistad con Oliver le dio la confianza suficiente para abrirse a otros animales.

Tanto así que, la voluminosa bisonte se designó a sí misma como madre adoptiva para un nuevo becerro que el equipo de Lighthouse Farm rescató hace un año, llamado Italo y, ¿qué crees? Helen no lo deja solo, ni a sol ni a sombra.

Helen e Italo

En el reino animal, el instinto maternal es un proceso natural que viven muchas especies, incluida la humana. Sin duda, la naturaleza es muy sabia y brinda a cada animal los elementos necesarios para asegurar la protección de sus descendientes, e incluso de los no biológicos.

Te invito a compartir esta historia con tus seres queridos y amistades para que, tanto tú como ellos admiren la capacidad que poseen las diferentes especies para protegerse entre sí, sin importar su tipo. Todos los seres merecemos sentirnos parte de una vida que valga el esfuerzo de vivirla, sin discriminaciones.

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