Un grupo de presos trabajó sin descanso para donar casitas de madera a los perritos de la calle

El día a día en los refugios de animales puede llegar a ser verdaderamente agotador. Decenas de peludos de la calle llegan cada día y no siempre se cuenta con los fondos necesarios para cuidarlos a todos. Es por esto que cada donación es tan valiosa y en muchas ocasiones los rescatistas reciben ayuda de los lugares más inesperados.

Esta historia tuvo lugar en la ciudad de Bahía Blanca en Argentina.

Un grupo de presos decidió invertir su tiempo en hacer hermosas casitas de madera para los perritos de la calle. Todo comenzó cuando los reos de la Unidad Penal Número 4 recibieron talleres de carpintería.

Este tipo de cursos son realizados con el fin de que aprendan un oficio y puedan reincorporarse a la sociedad de manera exitosa una vez que cumplan su condena.

“Consideramos fundamental el trabajo de los privados de libertad en el área de talleres. Pueden reinsertarse en el mercado laboral y generar un gran aporte a la sociedad”.

En medio de una jornada de trabajo, uno de los presos tuvo la idea de poner en práctica lo que habían aprendido y todo por una buena causa. Horas más tarde ya habían tomado una decisión. Ayudarían al refugio «Los Perros de José».

“Nos cuesta mucho esfuerzo y dinero el poder devolver a cada perro su calidad de vida. Toda ayuda es necesaria y bienvenida”.

Trabajaron muy duro y se aseguraron de que todas las casitas de perros cumplieran con lo necesario para abrigarlos y protegerlos del frío.

Se sintieron realmente inspirados y orgullosos al saber que con su esfuerzo podrían generar un cambio tan importante en la vida de un perrito de la calle.

En total se donaron diez casitas para perros.

El director de la Unidad, Luis Velasco, quedó encantado con la idea y les brindó su apoyo en todo momento. En cuanto estuvieron listas acudieron al refugio e hicieron la entrega formal de las hermosas casitas.

“Tengo un profundo agradecimiento a la unidad y a todos los que trabajaron para realizar las casitas de nuestros peluditos”.

Rocío Nazardin, la encargada del refugio, no cabía en sí de alegría. Era un momento muy conmovedor y se podía ver que los presos realmente estaban orgullosos de este logro.

Sin embargo, los más felices fueron los perritos. De inmediato comenzaron a olfatear y a jugar alrededor de sus nuevas casitas.

“Se comprometieron con tanto amor con la causa. Ahora los perritos tendrán un lugar caliente donde descansar”.

Estas casitas serán de gran ayuda para decenas de perritos que merecen de un techo para dormir. El espacio, las jaulas y las camitas siempre son algo limitadas así que el trabajo de los presos realmente causará un gran impacto.

¿Qué opinas de las hermosas casitas? Comparte esta nota para recordar al mundo entero que siempre hay maneras de ayudar a los peludos de la calle. Aplaudimos y celebramos las iniciativas como esta.

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