Un hermoso cachorro gigante no logra hacer amigos porque todos lo juzgan por su tamaño

Muchas personas suelen juzgar a los perros por su raza o su tamaño. En el caso de un cachorro llamado Finn, esto le ha costado un enorme trabajo a la hora de conseguir amigos. Aunque no lo parezca, este enorme perro es apenas un cachorro. Es de la raza conocida como braco húngaro pero no dejes que su enorme tamaño te engañe. Es muy amoroso y juguetón.

Finn ya está pesando casi 35 Kg.

Su madre, Robyn, decidió darle la mejor vida posible a su perrito. Se dispuso a darle los paseos diarios que todo peludo necesita pero fue allí cuando se dio cuenta de lo mucho que las otras personas juzgaban al simpático gigante. Los otros dueños de perros se alejaban rápidamente de él. Todos creían que sólo por ser demasiado grande, Finn haría daño a los otros perros. Al principio, trató de no darle demasiada importancia; pero el problema aumentó cada vez más y el pobre cachorro merecía tener algún amigo.

“Miren lo tierna que es su carita. No le haría daño a una mosca”.

Fue así como decidió acudir a su cuenta de Twitter para realizar una petición muy especial. Explicó a todos que el hermoso Finn era muy amoroso y no le haría daño a nadie. Después de todo, es muy importante que los perritos aprendan a socializar y a hacer amigos; pero esto parecía completamente imposible por la reacción de las personas que se topaban en su camino.

“Se me rompe el corazón al ver que todos alejan a sus perros de Finn sólo porque es muy grande. Él quiere jugar”.

En ese entonces, Robyn no podía imaginar lo lejos que llegaría esa publicación. Miles de personas le respondieron de inmediato explicando que habían tenido experiencias similares con sus perros. Los pitbull, los rottweilers y muchos otros perritos simplemente hacían que muchos cruzaran la calle completamente aterrados.

“Debo aclarar que cuando son perros demasiados pequeños yo misma alejo a Fin.. Después de todo es muy grande y algo torpe”.

Lo mejor del asunto es que Finn logró hacer muchos amigos y tan sólo 24 horas después ya había tenido una larga y divertida sesión de juegos con un perro que vivía a pocos metros de su casa.

“Ha conseguido muchos amigos. Finn está muy feliz”.

Es una maravilla saber que un gigante tan dulce como Finn ha conseguido los amigos que tanto se merecía. Nunca debemos juzgar a un perro por su tamaño. Todos son seres vivos que merecen una oportunidad para demostrar el enorme corazón que tienen.

¿Jugarías con Finn si lo ves en la calle? No dudes en compartir esta para sumarte a la lucha en contra de los estereotipos de los perros grandes. Sólo tienen mucho más amor para dar dentro de sí.

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