El perrito que tiene miedo del contacto con las personas arropa a quien le ofrece su amor

De la misma manera en la que los seres humanos no reaccionan igual ante diferentes personas, en especial cuando no las conocen, los perros tampoco.

Muchas de las actitudes que los canes toman hacia los seres humanos se deben a experiencias traumáticas previas, o al grado de socialización que el animalito tenga.

Max en un inocente schnauzer que no deja que nadie se le acerque o lo toque. El animalito ha llevado una vida de indignidad y sufrimiento que no ha podido superar adecuadamente.

Sus antiguos “humanos”, por llamarlos de alguna forma, se encargaron de hacerle la vida miserable. Golpes, gritos, días enteros sin alimentarlo y, lo peor de todo, la humillación.

No en vano, este animalito siente un terror indescriptible hacia cualquier ser que le pase por al lado, y es que, un perro o cualquier otro ser vivo que se sienta amenazado, por lo general tiene una motivación bien definida y simplemente reacciona a la defensiva.

Max

Sin embargo, a pesar de todo, esto no le impide al peludito expresar a su manera el amor que siente por quien lo cuida bien y transforma con sus gestos aquella terrible vida pasada en una más llevadera, a través de ese cariño que durante tanto tiempo Max anheló y necesitó.

Kattoo King trabaja en un refugio de animales Golden Paw en Joplin, Missouri, Estados Unidos. Todas las noches, cuando su cuidadora que lo está hospedando y le está ayudando a superar sus miedos se va a descansar, el noble animalito se le acerca y con una manta en el hocico quiere cubrirla del frío de la noche.

Como vemos, bajo todo ese miedo existe una catarata de amor para dar, y hace todo lo posible por demostrarlo a la mujer, quien, mientras le consigue un hogar definitivo, ya lo quiere como a un hijo, a sabiendas de todas las atrocidades de que fue objeto en el pasado nuestro adorable y asustadizo protagonista.

“Mi perro adoptivo, Max, está demasiado asustado para dejarme tocarlo, pero se asegura de cuidarme”, escribió Kattoo King cuando compartió el vídeo de su mascota en sus cuentas de las redes sociales.

Quien les escribe, quisiera particularmente que la gente se conciencie, si aún no lo está, de lo que supone tratar con maldad a un animal. Son seres que comparten el mundo con nosotros, no los rechacemos, no los utilicemos inútilmente, no los despreciemos. Amarlos debería ser algo natural.

“He trabajado y criado a muchos gatos y perros. Max tiene los pasos establecidos para que se sienta más cómodo con las personas y el tacto, aunque aún sigue temblando cuando lo tocan, por miedo”, añadió la cuidadora.

Es increíble pensar que alguien pueda hacer daño a un animal, pero tristemente es así. Nuestros hijos deben crecer amando la fauna, la flora, la naturaleza. El respeto a los seres vivos es básico.

Hay que cuidar al planeta, hay que protegerlo, y la única forma de comenzar a hacerlo es a través del amor y el respeto a nuestros compañeros del reino animal.

Mientras tanto, Max tiene una perrera cubierta, un banco en el que le encanta sentarse y, de seguro, cuando Max sea adoptado oficialmente, hará de sus nuevos dueños los seres más afortunados de la Tierra.

Ahora que lo pienso, mi vocación de escritora se la debo a los perros, quienes de niño me enseñaron el valor del cariño, tan solo con una tierna lamida o una movida de cola. Compartamos el amor por ellos y defendamos sus derechos.

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