Un pobre perrito termina en medio de la peor disputa entre el refugio y la mujer que lo adoptó

Vivimos en una época donde el radicalismo y el extremismo han florecido. Hay veces en las que las disputas y los choques de egos entre dos partes causan daños a terceros. Tal como en el caso de una pareja que se ataca sin pensar en las consecuencias que sus actos tienen en sus hijos. Rupert, el perrito de esta historia está justo en esa posición intermedia.

Este canino vivió durante 6 años en un refugio hasta que fue adoptado por Andrea Hermoza, una mujer amante de los animales que desde hace tiempo quería agregarle la alegría de un animalito de compañía a su vida. Vio su foto y de inmediato se enamoró de él.

Rupert presentó algunas heridas y enfermedades que requirieron de un tratamiento veterinario complejo para ayudarlo subir de peso y sanar. Andrea y él fueron conociéndose y generando una bella relación, hasta que, a las pocas semanas de tenerlo en casa, Rupert se perdió.

Andrea lo buscó desesperada, y ante los infructuosos resultados se puso en contacto con el refugio Voz Animal de Perú, hogar de origen de Rupert para pedir a los voluntarios que la ayudasen a encontrarlo.

El caso es que, por fortuna, haciendo algunas pesquisas los empleados del albergue lo pudieron recobrar, pero ahora están evaluando la “tenencia responsable” de Andrea y se rehúsan a devolvérselo, alegando que “no es la primera vez que Rupert se pierde en menos de un mes”.

Entonces, debido a la disputa, Rupert se ha visto envuelto en el mismo dilema de un niño cuyos padres se separan y pelean por su custodia, algo que resulta completamente absurdo, sobre todo si se tiene en cuenta la gran cantidad de perritos que necesitan de un hogar cómodo y seguro donde vivir.

“Es increíble que, existiendo TANTOS perritos en búsqueda de adopción, se maltrate así a una persona que apostó por un perrito en una delicada situación física y emocional tras 6 años encerrado, y ahora prefieran regresarlo al albergue sin ninguna consideración hacia mí como persona”, comentó Andrea.

Resulta irónico que este animalito se haya convertido en el “objeto” en disputa, en el centro de una discusión bizantina en la que cada vez va quedando más alejado de las decisiones, siendo lo más importante su bienestar.

En una publicación escrita por Andrea, ella misma confiesa haber obviado colocarle a Rupert la placa y el chip que exigen las leyes, ya que era la primera vez que adoptaba y no sabía que esto era necesario, hasta ahora.

Ahora, el refugio que dejó a esta mujer por fuera del asunto y encontró por sus propios medios a Rupert, ofreciendo incluso una recompensa de 600 dólares, no aprueba que Andrea vuelva a ver a su perrito.

La mujer señaló que la han tratado injustamente, y con tristeza mencionó que muchos usuarios han apoyado los comentarios negativos y las críticas hacia ella en las redes sociales, hecho a pesar del cual no cesará en su empeño de ganar esta batalla y tener a Rupert de nuevo a su lado.

De acuerdo a Voz Animal Perú, de no haber sido por la investigación realizada por ellos, Rupert seguiría extraviado, además han acusado a la mujer de haber sido muy confrontacional y brusca, por lo que ya no tienen confianza en ella como madre adoptiva.

Comparte esta historia con tus familiares y amigos y ojalá que todo salga bien para Rupert, porque en este conjunto de dimes y diretes, él y su tranquilidad son lo que verdaderamente importa.