Una gatita teme ser rechazada y se comporta como un perro para encajar en la familia

Lo más importante no es cómo lucimos sino lo que habita en nuestro interior, la verdadera belleza es aquella que no podemos apreciar con los ojos. La misma premisa se cumple en los animales, todos merecen ser amados sin condiciones, y además, no debemos dejarnos llevar por los prejuicios sobre su condición física o raza.

Este es el caso de una gata que no se identifica con su especie, la pequeña podría sufrir de una especie de trastorno de personalidad que lejos de ser preocupante la ha convertido en un ser tierno y único.

Se trata de Kiki, una gatita que desde hace meses decidió cambiar de especie.

Kiki vive en Japón y encontró en la convivencia con sus hermanos perrunos la inspiración necesaria para ser como ellos. Esta gatita es la más pequeña del grupo, después de que su madre decidiera expandir la familia con un minino y adoptó a la más tierna de todas: Kiki.

Esta felina es una gata americana de cabello corto que supo muy bien cómo adaptarse a su nuevo hogar. Al principio, el esposo de la dueña de Kiki no estaba muy convencido de llevarla a casa pero esta minina fue más inteligente y ya tiene a todos metidos en su bolsillo.

Kiki se comporta como un perrito cualquiera, le gusta mucho jugar con sus hermanos y hasta come en un tazón al lado de ellos sin ninguna preocupación de que alguno quiera robar su comida.

Estos hermanitos saben compartir muy bien.

“La razón por la que quería expandir nuestra familia con un gato en lugar de un perro era bastante simple: tuve un gato en el pasado. Pero cuando le dije a mi marido que quería un gatito, me enteré de que no le gustaban mucho los gatos. Seguí insistiendo, pero él se negaba.

Después de un tiempo, pude encontrar un gato que a ambos gustó.”, comentó la mujer.

Kiki no se separa ni un instante de sus hermanos.

En esta familia hacen todo juntos, aunque en ocasiones Kiki tiene uno que otro problema con sus hermanitos, pero al ser la menor alguno de ellos sale a defenderla.

“Kiki se estaba llevando bien con todos los perros, pero uno de ellos de repente comenzó a ladrarle. Inmediatamente, uno de nuestros Shibas, Saki, respondió con un ladrido, protegiendo a Kiki. En ese momento, entendí que se habían convertido en verdaderos compañeros”, comentó la madre.

La mujer está contenta de lo bien que los perritos se han llevado con su hermanita y le causan mucha gracia las cosas que hace Kiki.

La gatita pasa todo el día con sus hermanitos y siempre quiere estar encima de ellos, de hecho se inmiscuye constantemente hasta donde están los perritos como si quisiera pasar desapercibida.

¿Puede haber algo más tierno que el amor de estos hermanitos?

Kiki se ha adaptado tan bien al estilo de vida canino que duerme en los mismos horarios que sus hermanos de crianza. Esta gatita ha dejado de lado sus instintos propios de la especie para adaptarse armónicamente a su nueva familia, sólo le falta ladrar como lo hacen los perritos.

Lo más importante de todo es que sin importar la especie, sus dueños la han aprendido a amar. Comparte su tierna historia y coméntanos si conoces a otro gato perruno como Kiki.

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