Una peculiar gata obliga a sus dueños a comprar un lavamanos exclusivamente para ella

Lapis y Lazuli son dos hermosas gatitas que llegaron para alegrar la vida de sus dueños, quienes han disfrutado un mundo al verlas crecer y desarrollar sus divertidas personalidades. Los gatitos siempre se han caracterizado por ser muy curiosos y trepar hasta los lugares más impensados en la casa.

Las dos gatitas fueron adoptadas cuando apenas eras unas bebés.

Sin embargo, Lazuli decidió llevar las cosas un poco más lejos y dejó a todos boquiabiertos al escoger su lugar favorito en casa.

En ocasiones, los dueños pasaban largas horas sin saber dónde estaba Lazuli, buscaban en todas las habitaciones y siempre la encontraban en el mismo lugar: el lavamanos.

“Entraba a escondidas a los baños para poder relajarse”, explicó Brennan el dueño de las gatitas.

La traviesa gatita comenzó a pasar tanto tiempo allí que a veces era simplemente imposible para los humanos utilizarlo y tenían que acudir a otro lugar para lavarse las manos.

Lazuli se sentía muy cómoda allí, especialmente los días de verano, así que decidieron que era hora de buscar una solución a su peculiar pasatiempo.

«Luego maullaba para pedir ayuda porque se había quedado encerrada en el baño», dijo Brennan

Las gatitas de la casa tienen una habitación para ellas así que decidieron que lo mejor serían comprar un lavamanos para Lazuli.

De este modo, la graciosa gatita podría pasar tanto tiempo como quisiera en su peculiar trono sin quedarse sola en el baño de la casa, el resultado fue todo un éxito y cuando Lazuli lo vio parecía no caber en sí de la emoción. Era el mejor regalo del mundo.

“Fue como si hubiera dicho: ‘¿En serio? ¿Un lavamanos solo para mí?’», bromeó Brennan.

Lapis no comparte la peculiar afición de su hermanita por los lavamanos así que Lazuli es la reina y señora de los lavabos de la casa. Sus horas en el lavamanos suelen aumentar cuando llegan los días calurosos y la fría cerámica y se convierte en el lugar ideal para tomar una refrescante siesta.

El lavamanos costó 30 dólares, la misma cantidad que Brennan pensaba gastar en juguetes para gatos.

No hay dudas de que los gatitos siempre terminan convirtiéndose en los reyes de la casa. Brennan y su familia tuvieron que comprar nada menos que un nuevo lavamanos para que la linda Lazuli se sintiera a gusto y pudiese descansar en su lugar favorito. En medio de un hogar lleno de juguetes y cómodas camitas, nada mejor que un refrescante lavamanos.

¿Conoces a alguna mascota con una afición tan extraña como la de Lazuli? Comparte esta anécdota para dar a conocer las peculiaridades de esta linda gatita.

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