Los 3 niños de la familia le dedican una emotiva a su amada perrita en sus últimos días de vida

Hay miles de perritos ancianos que tienen que pasar los últimos días de su vida en un refugio. Allí no cuentan con el calor de una familia y es muy poco probable que alguien quiera adoptar a una mascota de edad avanzada. Peanut era una perrita Jack Russell Terrier que tuvo que pasar por muchos altibajos en su vida.

La perrita vivía en el estado Illinois en los Estos Unidos.

Cuando tenía 8 años llegó al refugio Save-A-Pet y contó con la extraña suerte de conseguir al humano perfecto para ella. Por desgracia, al poco tiempo su dueño perdió la vida y la pobre perrita tuvo que volver al refugio.

Otro miembro de la familia había intentado hacerse cargo de ella pero no contaba con los recursos ni el tiempo necesario. Ahora Peanut tenía 10 años y su salud era realmente preocupante.

El dueño de Peanut perdió la vida dos años después de adoptarla.

Tenía muchos problemas dentales, un tumor que posiblemente era cancerígeno y una avanzada falla en sus riñones.

Sólo contaba con unas semanas de vida. Era muy injusto y doloroso pensar que la perrita que había perdido a un dueño amoroso tuviera que pasar sus últimos días completamente sola. Por suerte, la familia Burke llegó a su vida y logró cambiarlo todo.

La familia Burke ya tenía otro perro y dos gatos.

Jennifer, la madre, quedó muy conmovida con la historia de Peanut y quería ayudarla. Sin embargo, no sabía si esto era lo más prudente ya que tenía 3 niños pequeños y más temprano que tarde pasarían por la dolorosa experiencia de ver a la Jack Russel perder la vida.

Fue una experiencia muy dura pero los recuerdos y las lecciones que nos dio Peanut fueron invaluables”.

Hicieron una reunión familiar para explicarle a todos la situación de Peanut y todos tomaron la misma decisión: la ayudarían a tener unas últimas semanas de vida llenas de amor.

La dulce perrita se llevó de maravilla con todos en la casa. Habían intentado no encariñarse demasiado con ella pero tenía una personalidad tan dulce que simplemente no podían evitarlo.

“Se convirtió en una presencia muy importante en nuestras vidas. Era callada y tranquila pero llegó hasta lo más profundo de nuestros corazones”.

Cuando se acercó el final, una de las niñas escribió una carta con una petición muy especial para su madre: quería hacer una fiesta de despedida para Peanut.

Era un momento muy triste pero lo mejor era brindarle un día lleno de alegrías y amor a la perrita. Esa misma noche, Peanut comenzó a convulsionar. Comprendieron que el momento se acercaba y comenzaron a planificar la fiesta.

“Quedamos con el corazón roto”.

El resultado fue una experiencia conmovedora. Todos se despidieron de Peanut  y los pequeños de la casa comenzaron a preguntar sus padres sobre el fin de la vida. Se trató de un momento muy educativo y especial. La hermosa perrita logró partir rodeada de una familia amorosa.

No dudes en compartir esta nota para dar a conocer la conmovedora historia de Peanut. Ella y la familia Burke son un ejemplo de amor que todos deberíamos seguir.

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