Ve a un anciano indigente cargando en sus espaldas a su amado perrito y se acerca a interrogarlo

En la Odisea, Argos, el perro de Ulises lo reconoció después de 20 años de ausencia, y de la emoción de verlo, murió de un ataque al corazón. ¿Acaso recuerdas la historia de Hachikó, el perro que esperó durante diez años a la entrada de la estación de un tren a su humano sin saber que este ya había fallecido hasta que a él también le sobrevino la muerte?

Pues bien, estos son apenas dos ejemplos de lo que significa el amor entre un humano y su mascota, y viceversa. Porque quien ama a un animal descubre uno de los sentimientos más puros asociados a los afectos. Una conexión que no necesita de idiomas e intuitiva, incondicional y absoluta.

Esta historia lo confirma y sucedió en la bella ciudad de Yucatán, en México, donde un adulto mayor, visiblemente agotado y con pocos recursos económicos, demostró que el amor más puro se manifiesta sin importar lo que uno tenga o no en su billetera.

No podía creer lo que veía

Carlos Lizcano Santos paseaba por las calles de la mencionada localidad azteca en su vehículo cuando fue testigo de una escena que le robó el corazón.

Se trataba de la más genuina expresión de afecto de un humano hacia su mascota: un amoroso caballero de la tercera edad llevando a cuestas a su perrito, amarrado por seguridad, pero sin incomodarlo, tan solo para que no sufriera en sus patitas los efectos del sol y el calor abrasador que surgía del pavimento.

Es el más bello acto de amor

Así, este noble anciano en un acto de humanidad sin límites protagonizó una escena que a cualquiera le hubiese llegado a lo más profundo del alma.

“Le pregunté por qué lo cargaba y él respondió: ‘porque el pavimento le está quemando sus patitas y no puede caminar’”, dijo Lizcano.

Con lo poco que tenía, este señor antepuso la comodidad de su adorada mascota e hizo lo posible por brindarle lo mejor que podía a su inseparable compañero canino. Gracias a las instantáneas que dieron cuenta del hermoso gesto, el esfuerzo y el amor sin límites traspasó fronteras y se hizo viral alrededor del planeta.

“¿Quién dijo que el amor de verdad tiene que ver con las cosas materiales? ¡Amor en su máxima expresión el día de hoy! (…) El amor es acción”, escribió Carlos como leyenda a las fotografías.

Y es tanto así que, hoy en día este venerable anciano responsable de otros 15 perritos de distintas razas ha comenzado a recibir donativos y ayuda desde diferentes latitudes, provenientes de personas conmovidas y sensibilizadas con su tarea en beneficio de la protección de estos seres increíbles de cuatro patas.

Las mascotas no entienden de pasado ni futuro, solo viven y disfrutan del presente, del aquí y el ahora con quienes les brindan amor y protección, y donde la emoción principal que late en sus corazones se basa en esperarnos, recibirnos, buscar nuestra mirada y reflejarse en ella.

Como hemos visto en otras historias, la espera puede ser de horas o de décadas, pero siempre aguardan por nuestra llegada. Y si no llegamos, hasta el último día de su existencia sienten el dolor por la ausencia y albergan la esperanza de volvernos a ver.

Comparte esta tierna historia con tus familiares, amigos y seres queridos porque, hoy más que nunca se cumple lo dicho alguna vez por el poeta inglés Lord Byron cuando sentenció: “Cuanto más conozco a los hombres, más quiero a mi perro”.

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