Comenzó a maullar sin parar junto a una caja en el camino hasta que encontró en quien confiar

Muchas personas día tras día ayudan a algunos animales a encontrar una vida mejor, fuera de las calles. Una mujer en Montreal, Canadá, nunca se imaginó lo que lograría al seguir los pasos de un gato atigrado.

Se percató de la presencia del minino y cuando quiso ir tras él, el animal huyó, escondiéndose en una caja a un lado del camino. La mujer no pudo contener la curiosidad y al asomarse al interior de su escondite, se dio cuenta de que dentro estaba su camada de gatitos.

La gatita había encontrado un escondrijo muy poco seguro para tener a su camada

Sabía que una caja al margen de una carretera no era lugar seguro para ningún animal, así que de inmediato llamó a un refugio para solicitar el apoyo de los expertos. Una voluntaria se puso a la disposición para hacerse cargo de la familia felina cuanto antes.

Stefany, la encargada de este rescate, llevó consigo una jaula para capturar a la madre, consciente de que estaría bastante temerosa con las personas. Tras una espera de 4 horas, la mamá gata finalmente cayó en la trampa.

El rescate de Lexy está documentado en este video, Te invitamos a verlo.

Con la madre a salvo, para Stefany no fue problema colocar a los bebés en una jaula transportadora. Toda la familia iba en camino hacia mejores oportunidades. El proceso de adaptación de la gata a su nueva vida no fue rápido.

A mamá le tomó al menos 24 horas relajarse y entender que estaba libre de peligro. Una vez que comprendió que no pasaría hambre o frío nunca más, comenzó a dedicarse a la tarea de cuidar con dedicación a sus pequeños.

Los pequeños estaban saludables, pero era urgente sacarlos de las calles

La reunión de la gata con sus crías fue perfecta. Ella se encargó de asearlos y alimentarlos. Sin embargo, mamá no estaba dispuesta a mostrarse confiada con los humanos tan fácilmente. Tres semanas más tarde ella empezaría a dar muestras de cariño

Stefany no estaba dispuesta a presionar a Lexy (así fue como bautizó a la gata), así que le dio todo el tiempo y el espacio que necesitaba para que ella se sintiera a gusto. Cuando finalmente la gata comenzó a bajar la guardia, su comportamiento cambió de un modo sorprendente.

Mamá gato pronto comenzó a relajarse y entendió que podía dedicarse a cuidar de sus crías sin peligros

Lexy por primera vez comenzó a ronronear, buscando el afecto y las atenciones de Stefany. La voluntaria sabía que la buena relación de la gata con los humanos era crucial. De esta empatía dependía que esta pequeña consiguiera un hogar perfecto.

La familia gatuna evolucionó favorablemente y en muy poco tiempo los gatitos estuvieron listos para conseguir los hogares deseados. Stefany se fue despidiendo poco a poco de los chiquillos y, para alegría de la voluntaria, de la mismísima Lexy.

Estos hermosos gatitos y su madre pronto encontraron sus respectivos hogares

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